La Cámara de Diputados se encuentra en un momento crucial, con la convocación para nombrar a tres consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE) suspendida hasta nuevo aviso. Esta decisión afecta directamente a las vacantes que dejarán Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera el próximo 4 de abril. Normalmente, el proceso de designación se extiende por tres meses, pero los recientes retrasos en torno a la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum han puesto en suspenso la situación.
La intriga radica en la posibilidad de que Sheinbaum sugiera una nueva estructura para el INE o modifique el método de selección de sus consejeros, lo que ha llevado al presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, a posponer el inicio del proceso de nombramientos. Con la confirmación de que la reforma no alterará la composición del INE, se espera que Monreal proponga a los coordinadores de otras bancadas emitir la convocatoria la próxima semana. Esto acortaría de manera considerable los plazos para la selección.
Cada tres años, en abril, concluye el periodo de algunos consejeros del INE, un mecanismo establecido por la reforma electoral de 2014. Anteriormente, las convocatorias se emitieron en diciembre, antes de la salida de los consejeros. Sin embargo, la pandemia en 2020 obligó a retrasar la selección varios meses, dejando al INE operando con solo siete consejeros.
En este contexto, la Cámara ha mantenido la convocatoria en suspenso debido a la posibilidad de cambios propuestos en la reforma electoral, como la reducción del número de miembros del Consejo General o la elección de consejeros por voto popular. Ante el abandono de estas propuestas por parte de Sheinbaum, la Cámara se prepara para avanzar con la convocatoria.
El proceso de designación es meticuloso e inicia con un comité técnico de evaluación, que reúne a tres especialistas de la Junta, dos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y anteriormente, dos del Instituto Nacional de Transparencia, que fue disuelto el año pasado. Este comité desempeña un papel fundamental, revisando los expedientes de los numerosos candidatos, asegurando el cumplimiento de los requisitos constitucionales y realizando una evaluación exhaustiva.
La Junta de Coordinación Política también juega un papel clave; analizará las listas de candidatos y propondrá un único nombre para cada cargo vacante, que debe ser aprobado por una mayoría calificada, esto es, dos tercios de los votos presentes en la Cámara. Recordemos que en el pasado, los nombramientos se realizaron a través de la insaculación, un procedimiento que arrojó resultados aleatorios ante la falta de consensos.
Ante estos aplazamientos, los diputados se enfrentan a dos escenarios: mantener al INE incompleto durante unas semanas para una realización tradicional de los nombramientos o apresurar un proceso exprés que comprometa la debida revisión de los aspirantes. Este último podría limitar la transparencia que ha caracterizado procesos anteriores, donde las discusiones y evaluaciones se hicieron públicas con la cooperación de la sociedad civil y académicos.
La situación sigue desarrollándose y con el tiempo apremiante, los próximos pasos de la Cámara de Diputados serán cruciales no solo para el INE, sino también para la confianza en el proceso electoral en México.
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