La política mexicana se encuentra nuevamente en el vórtice de acusaciones y críticas. La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, ha manifestado su descontento ante lo que considera una defensa desmesurada hacia Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa con licencia. Rocha Moya enfrenta severas acusaciones desde Estados Unidos por su presunta vinculación con el narcotráfico, mientras que la mandataria chihuahuense es cuestionada por su lucha contra el crimen organizado, específicamente por desmantelar un narcolaboratorio en su estado.
En una reciente conferencia, Campos Galván declaró: “De uno se habla mal por desmantelar un laboratorio, por impedir que la droga llegue a las familias, a nuestros niñas y niños, y al otro se le defiende a capa y espada”. Estas palabras enfatizan su postura frente a lo que percibe como una doble moral en la protección de ciertos funcionarios.
La presidenta nacional del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Ariadna Montiel, no tardó en responder a la gobernadora del Partido Acción Nacional (PAN) a través de la red social X, acusándola de mentir y sugiriendo que debería ser juzgada por traición a la patria. Montiel afirmó: “La gobernadora Maru Campos miente. La investigación en Chihuahua no es por desmantelar un narcolaboratorio; el Gobierno de México ha desmantelado más de 2,500 en todo el país”.
El conflicto se intensifica con la revelación de que tanto Campos Galván como Rocha Moya están siendo investigados por la Fiscalía General de la República (FGR) por la posible intervención de la CIA en un operativo para desmantelar un laboratorio de drogas sintéticas en Chihuahua. Esta investigación plantea serias cuestiones sobre la soberanía nacional y el papel de agentes extranjeros en las operaciones contra el narcotráfico.
En un acto conmemorativo por el CLXIV aniversario de la Batalla de Puebla, la gobernadora resaltó la importancia de las luchas democráticas y la claridad que los chihuahuenses tienen sobre el actuar de sus gobernantes. “Ahí están los hechos”, afirmó, subrayando la relevancia de la gobernanza humanista en tiempos de crisis.
La tensión entre las figuras políticas de México, especialmente en el contexto de la lucha contra el narcotráfico y la seguridad nacional, continúa creciendo. La escena política podría verse alterada conforme avancen las investigaciones y se arrojen más luces sobre la relación de estos gobernantes con el crimen organizado, reflejando la complejidad de un problema que ha persistido durante décadas. Esta situación plantea un desafío no solo para los involucrados, sino también para la sociedad mexicana, que observa cómo se desarrolla esta lucha entre la ley y el delito en su territorio.
Actualización: La información se sitúa en el contexto hasta el 6 de mayo de 2026.
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