La música brasileña está de luto. Hermeto Pascoal, leyenda del jazz y genio creador capaz de convertir cualquier objeto en instrumento musical, falleció dejando un legado que trasciende fronteras. Conocido como “El Hechicero”, Pascoal transformó pianos, flautas, trompas, juguetes e incluso utensilios de cocina en auténticas piezas de arte sonoro.
Reacciones que cruzan fronteras
La noticia provocó una oleada de mensajes de admiración y despedida.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, escribió en X que “la música y la cultura brasileñas tienen una gran deuda con Hermeto Pascoal” y recordó su talento “incansable” que influyó en generaciones de músicos en todo el mundo.
“Hermeto siempre nos enseñó a no dejarnos dominar por la tristeza. Hoy celebramos su historia y su música”, afirmó Lula.
El músico Caetano Veloso lo definió como “uno de los puntos más altos de la historia de la música en Brasil”. Pese a una vieja disputa pública entre ambos, Veloso subrayó su “grandeza musical”.
Desde Argentina, Fito Páez lo llamó “gran artista de todos los tiempos” y dejó un mensaje cargado de poesía:
“Este planeta ya no va a pesar lo mismo. Nos quedan sus obras inmensas, complejas, divertidas y su sonrisa inolvidable. Nadie lo va a olvidar”.
Un legado irrepetible
Hermeto Pascoal fue multiinstrumentista, compositor y arreglista. Su música, que fusionó jazz, tradición brasileña y sonidos de la vida cotidiana, desafió géneros y convenciones. Su creatividad ilimitada lo convirtió en un referente mundial, inspirando a músicos de todas las generaciones.
Brasil y el mundo hoy lo despiden, pero su obra seguirá sonando en cada acorde que busque libertad, belleza y curiosidad.
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