Antes del 2020, el futbol mexicano mantenía una dinámica fascinante, donde la intensidad de la categoría de la Primera División no solo giraba en torno a la lucha por el campeonato, sino que las tensiones del descenso generaban una atmósfera emocionante para los aficionados. La incertidumbre de qué equipo abandonaría la élite y cuál podría ascender al máximo circuito mantenía a los seguidores al borde de sus asientos. Sin embargo, esta atmósfera competitiva cambió a partir de la creación de la Liga Expansión en 2020, diseñada sin la posibilidad de ascenso o descenso.
La Liga Expansión tuvo como objetivo el desarrollo y crecimiento de nuevos talentos, complementando su estructura con un subsidio anual de 20 millones de pesos, destinado a facilitar la operación de los equipos. Sin embargo, en la actualidad, esta categoría enfrenta importantes desafíos. Seis equipos han presentado una demanda ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo contra la Federación Mexicana de Futbol, reclamando el derecho al ascenso, lo cual ha generado preocupación entre los directivos y aficionados.
Rodolfo Rosas, presidente de los Venados de Mérida, expresó su descontento sobre la situación actual de la Liga Expansión, que ha visto una disminución en la asistencia a los estadios y en los ingresos por patrocinios. Con el subsidio en suspensión debido a la demanda, Rosas señala que los equipos han tenido que entender que la pérdida del ascenso no solo ha afectado sus ingresos, sino también la cantidad de aficionados que asisten a los partidos. Antes del 2020, sus partidos promediaban alrededor de ocho mil asistentes por encuentro; actualmente, ese número ha caído drásticamente a entre tres y cuatro mil.
Además, Rosas cuestiona la validez del llamado “ascenso” a través de un proceso de certificación por parte de la FMF. Señala la existencia de un conflicto de intereses, ya que los miembros de este comité son parte de equipos que han enfrentado problemas de descenso, lo que podría influir en las decisiones tomadas. El presidente también destaca que se han impuesto requisitos imposibles de cumplir, como la capacidad mínima de 20 mil asientos en los estadios, cuando algunos clubes, como el de Juárez, tienen apenas mil menos.
La reciente decisión de cancelar el subsidio ha sido considerado injusta por Rosas, quien sostiene que no solo afecta a los equipos, sino también a la infraestructura juvenil que ellos mantienen. En su cantera, tienen más de 500 niños, y este recorte pone en riesgo oportunidades de desarrollo para futuras estrellas del futbol. Algunos de sus equipos están programados para participar en competiciones internacionales, lo que ilustra el compromiso que tienen con el crecimiento del futbol en su región.
Sobre la decisión de algunos equipos de desistirse de la demanda, Rosas prefiere no opinar al respecto, pero sí se muestra optimista respecto a que la realidad del ascenso y descenso no se ha cancelado permanentemente, sino que solo se ha pospuesto. La comunicación con los funcionarios de la FMF, especialmente con Mikel Arriola, ha sido insuficiente y poco clara, lo que ha llevado a los directivos a buscar respuestas más contundentes y a forjar un camino hacia la justicia en el deporte.
La situación actual de la Liga Expansión MX continúa siendo un tema de debate y atención, y los tiempos siguientes serán cruciales para el futuro del futbol en México, donde la pasión y el deseo de competir están presentes, pero las reglas del juego han cambiado drásticamente.
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