Los 21 países miembros de la alianza OPEP+, encabezados por Arabia Saudí y Rusia, están considerando importantes ajustes en sus niveles de producción de petróleo en un contexto de creciente incertidumbre debido al bloqueo sostenido del estrecho de Ormuz. Este ajustado panorama se convierte en el foco de atención global mientras el mercado continúa siendo afectado por dichos factores geopolíticos.
Un evento crucial está programado para el 1 de julio: se presume que el grupo que ha estado aumentando gradualmente su producción aprobará una nueva alza similar a la reciente de 188,000 barriles diarios (bd), que comenzó a regir el 1 de junio. Este aumento de producción sigue a la salida de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la organización el 1 de mayo, marcando un cambio significativo que puede influir en el equilibrio del mercado.
Bajo esta dinámica, Arabia Saudí, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán se preparan para revertir recortes voluntarios de 1,65 millones de barriles diarios implementados en 2023, que tenían como objetivo estabilizar los precios del barril. En consecuencia, a partir de julio, estos países se encontrarán en una posición para liberar algo más de medio millón de barriles diarios al mercado, un movimiento calculado pero necesario.
Es importante destacar que estos ajustes no impactan los recortes vinculantes acordados a finales de 2022, los cuales suman 2 millones de barriles diarios. Esta conversación también se producirá en un contexto más amplio, donde países como Venezuela, Irán y Libia, que se encuentran exentos de los compromisos de limitación debido a sanciones, también participarán en la discusión.
La situación se complica enormemente con la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, que ha llevado a un serio bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía marítima esencial que canaliza aproximadamente el 20 % del petróleo comercializado en el mundo. Las restricciones navales han dado lugar a una disminución drástica de las exportaciones de países clave del OPEP+, que ha superado con creces las modestas alzas en la producción anunciadas en meses recientes. Así, se estima que los productores de la OPEP+ han perdido cerca de 10 millones de barriles en abril, mientras que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) cifra en 14 millones de barriles los que permanecen fuera del mercado.
El petróleo intermedio de Texas cerró la semana por encima de los 90 dólares el barril, aunque con una caída del 2,69 %, mientras que el Brent experimentaba una disminución similar, alcanzando los 93 dólares. Estas fluctuaciones pueden estar relacionadas con un atisbo de optimismo entre los inversores, impulsados por la posibilidad de una disminución de tensiones en la región.
Previo a la conferencia ministerial de la OPEP+, se llevará a cabo una sesión del comité interno JMMC para analizar la evolución del mercado y posiblemente brindar recomendaciones. Además, se anticipa que los miembros de la OPEP se reunirán también para discutir aspectos administrativos, en un esfuerzo por mantener la cohesión y unidad dentro del cártel, especialmente tras la inesperada retirada de los EAU.
Con un mercado global de petróleo en una encrucijada y los actores clave navegando por un panorama impregnado de incertidumbres geopolíticas, las decisiones que se tomen en las próximas semanas serán determinantes no solo para la estabilidad del mercado, sino también para el futuro de la producción y distribución de petróleo a nivel mundial.
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