La inacción del régimen chino frente a las redes de lavado de dinero asociadas a los carteles mexicanos ha despertado alarmas en Estados Unidos. Recientemente, una comparecencia ante el Congreso estadounidense reveló la magnitud y sofisticación de estas redes chinas, que son esenciales en los flujos financieros del narcotráfico en América. El testimonio brindado ante la Subcomisión de Servicios Financieros destacó cómo las organizaciones criminales, como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, aprovechan estos esquemas para mover capitales ilícitos de manera rápida, económica y casi indetectable.
Leland Lazarus, fundador de Lazarus Consulting y experto en el régimen de Beijing, fue uno de los que expuso la situación. “Las redes chinas de lavado de dinero se han erigido como un pilar financiero para los carteles de la droga de México y sus socios criminales. Estas redes facilitan la conversión rápida de efectivo en dólares provenientes de la venta de narcóticos en Estados Unidos hacia valor utilizable en México y más allá”.
El Departamento del Tesoro de EE.UU. identificó operaciones sospechosas vinculadas a redes chinas por un total aproximado de 312.000 millones de dólares entre 2020 y 2024. Estas actividades arrojaron más de 137.000 reportes bajo la Ley de Secreto Bancario, llevando a las autoridades a considerar tales esquemas un “riesgo mayor” para la integridad del sistema de control antilavado.
Uno de los métodos más utilizados por estas redes es el conocido como “flying money” o transacciones espejo. Este mecanismo, con raíces en comunidades chinas desde la dinastía Tang, permite que un operador en Estados Unidos entregue efectivo a un intermediario vinculado a la banca subterránea china, que a su vez, coordina la entrega del equivalente en pesos a operadores del cartel en México. Notablemente, esta transacción evita la transferencia física de dólares a través de la frontera.
Lazarus también indicó que estas redes de lavado de dinero se benefician de la demanda de los carteles por liquidar rápidamente pesos en México y del interés de ciudadanos chinos que buscan acceder a divisas fuera de los estrictos controles de capital de la República Popular China. Este delicado equilibrio hace que estas redes florezcan, conectando dos mundos a menudo distantes.
La complejidad de estos esquemas es alarmante. Utilizan depósitos en ventanillas y cajeros automáticos, cheques de caja, empresas fantasma y, en ciertos casos, incluso criptomonedas, para realizar movimientos que escapan a la vigilancia de las autoridades. En Los Ángeles, se ha observado que grupos vinculados al Cártel de Sinaloa utilizaron documentos falsos para abrir cuentas y convertir fondos en cheques de caja o criptomonedas, mientras las fuerzas del orden seguían la pista de cientos de movimientos de efectivo en el sur de California.
La problemática no se limita a Estados Unidos y México. Investigaciones recientes documentan actividades similares en Brasil, Canadá, Chile, Paraguay y el Caribe. En Brasil, por ejemplo, se desmanteló en 2026 una red de distribución de productos electrónicos gestionada por ciudadanos chinos, señalada como supuesta culpable del lavado de más de 190 millones de dólares en un breve lapso de siete meses.
El fenómeno continúa expandiéndose y, según el Proyecto Athena en Canadá, se han hallado casi 48.000 transacciones vinculadas a la banca clandestina con patrones similares, destacando transferencias rápidas desde China seguidas de movimientos a través de instituciones financieras.
Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, el dato más relevante que emerge de la audiencia es que el control directo del Partido Comunista Chino sobre estas operaciones no se establece de manera concluyente. Las redes operan evadiendo los controles de capital, indicando que no son simplemente instrumentos formales del régimen, aunque Beijing podría desmantelar estas redes cuando así lo decida.
Lazarus concluyó su testimonio sugiriendo que la lucha contra estas actividades criminales debería abordarse con la misma urgencia que los temas de comercio, aranceles o inteligencia artificial. Propone exigir a China medidas concretas para perseguir a banqueros clandestinos y corredores de divisas ilegales. Estas iniciativas deberían ir acompañadas del desarrollo de herramientas como Dragon Tracker, una plataforma de inteligencia artificial diseñada para mapear la actividad criminal asociada a China, facilitando un entendimiento más amplio de las redes involucradas.
Al final de su exposición, subrayó que cada pastilla de fentanilo que llega a un adolescente estadounidense, cada envío de narcóticos que cruza la frontera y cada transacción financiera opaca forma parte de un mismo ecosistema criminal en el que los carteles generan la violencia y las redes chinas mueven el dinero.
El impacto de esta convergencia es claro: la seguridad y la integridad financiera de ambos países se encuentran en juego en un escenario donde la rápida actuación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para muchas comunidades.
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