La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, delineando una serie de medidas diseñadas para incrementar la presión sobre la economía del país en respuesta a su invasión de Ucrania. Este anuncio, realizado el 9 de junio de 2026, incluye restricciones en áreas críticas como la energía, las criptomonedas, el comercio y la pesca.
Von der Leyen destacó que las sanciones previas han logrado “aislar a Rusia de los mercados de capitales globales”, resultando en una “desaceleración drástica” de su economía. Más de dos tercios de la liquidez de los activos del fondo soberano ruso han desaparecido, evidenciando el impacto significativo de estas medidas.
La actual propuesta incluye la suspensión durante seis meses de la revisión del tope de 44,10 dólares por barril impuesto al crudo ruso, con el fin de evitar fluctuaciones de precios mientras se cierra el estrecho de Ormuz. Esto ofrece tiempo a los mercados para estabilizarse, sin que se afecten los ingresos rusos.
En un esfuerzo por intensificar el control marítimo, se han añadido 30 embarcaciones a la lista de buques prohibidos, elevando el total a 632. Por primera vez, se incluyen barcos que asisten a lo que se conoce como la “flota fantasma”, o sea, aquellos que proveen combustible o facilitan acceso a puertos y refinerías.
En el ámbito financiero, se propone impedir transacciones a otros 31 bancos rusos y a aproximadamente 20 entidades y plataformas de criptomonedas. Esta medida busca minimizar la evasión de sanciones, prohibiendo incluso los servicios de criptoactivos en terceros países.
Las limitaciones también se extienden a la industria militar rusa, con restricciones a la exportación de artículos y tecnologías críticas, incluidas aleaciones usadas en sectores aeroespaciales y sistemas relacionados con drones.
Otra novedad en este paquete es la inclusión de sanciones substanciales a la importación de productos pesqueros rusos, aunque aún no se han detallado cuáles serán. Adicionalmente, se están ajustando las restricciones comerciales hacia Bielorrusia, para prevenir que este país actúe como un canal alternativo para facilitar el comercio ruso.
Von der Leyen reafirmó la intención de prohibir la entrada a la Unión Europea a cualquier persona que haya servido en las fuerzas armadas rusas desde el inicio de la guerra, una solicitud respaldada por once naciones del espacio Schengen.
En un contexto de resolute apoyo a Ucrania, la presidenta confirmó el inminente desembolso de un préstamo de 90.000 millones de euros, destinado a cubrir necesidades financieras y militares de Kiev. Resaltó además los “extraordinarios avances” de Ucrania en materia de reformas y anunció la apertura de un primer clúster de negociaciones de adhesión tanto para Ucrania como para Moldavia.
Así, la Unión Europea continúa implementando medidas contundentes en un esfuerzo por contrarrestar la agresión rusa y apoyar la soberanía de Ucrania.
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