A medida que la ofensiva de Vladímir Putin se intensifica y el jefe del Kremlin eleva sus amenazas, Ucrania se prepara para sentarse a conversar “sin condiciones previas” con una delegación enviada desde Moscú a un punto sin identificar en Bielorrusia, junto a la frontera con Ucrania. Las perspectivas de que las negociaciones lleguen a algún punto de resolución del conflicto, sin embargo, son bajas. Ayer, el presidente Putin ordenó poner en alerta sus fuerzas nucleares y tiene preparado un convoy de cientos de vehículos militares para lanzar otra ofensiva sobre Kiev, que hasta este lunes ha resistido el duro asedio. También sobre Járkov, la segunda ciudad del país, estratégica para hacer una pinza y tomar el Donbás. Las fuerzas rusas han hecho un importante avance en el sur y controlan ya la ciudad portuaria de Berdiansk, según ha confirmado un portavoz del Ministerio el Interior.
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La toma de Berdiansk, de 100.000 habitantes, puede ser decisiva para que las fuerzas de Putin se hagan con el control de Mariúpol, la portuaria ciudad del Mar de Azov, que está sitiada. La maniobra permitiría a Rusia avanzar con la idea construir el deseado corredor desde la península ucrania de Crimea, anexionada por Moscú en 2014 con un referéndum ilegal, y el Donbás.
La invasión por tierra, mar y aire de las tropas enviadas por Putin ha causado ya más de 350 civiles muertos, según las autoridades ucranias. Los bombardeos se han incrementado durante la noche del domingo en Kiev, Zhytomyr (noroeste de la capital), Zaporiya (centro-sur del país), Chernihiv (en la frontera con Bielorrusia), según la oficina del Presidente ucranio. Además, Rusia trata de aislar a las fuerzas ucranias en el centro del país para tratar de evitar que avancen a la capital, proporcionen suministros a las tropas en el Este, en Járkov y en la línea de contacto con las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk y también cortar el paso a los suministros enviados por Occidente a través de Polonia.
El ejército ucranio, ayudado por brigadas formadas por civiles, ha logrado repeler la ofensiva rusa ahora, pero Putin no ha cargado con todo su potencial y las fuerzas ucranias empiezan a tener falta de suministros, municiones y van quedando aislados por franjas en distintos puntos del país. Además, el Estado mayor de las fuerzas armadas ucranias ha acusado a Moscú de atacar aeródromos civiles e infraestructuras críticas —como oleoductos o plantas de energía y suministro— en violación del derecho humanitario.
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