Las ventas minoristas en Estados Unidos cerraron el año 2025 estancadas, una señal preocupante para los hogares que han restringido su gasto en vehículos y artículos de lujo. Este fenómeno podría dificultar el crecimiento económico de cara al nuevo año, según revelan los últimos datos del Departamento de Comercio.
El diciembre de 2025 fue particularmente difícil, con las compras minoristas, sin ajustar por inflación, manteniéndose prácticamente sin cambios después de un incremento del 0.6% en noviembre. Al revisar las cifras, los analistas notaron que, incluso al excluir concesionarios de automóviles y gasolineras, las ventas no mostraron signos significativos de mejora.
Más alarmante aún es el recorte en las cifras de ventas de octubre, lo que sugiere que la fatiga del consumidor se comienza a hacer evidente, en parte debido a la creciente presión del costo de vida. Este fenómeno se ha visto exacerbado por el aumento de precios asociado a los aranceles impuestos a las importaciones.
Este débil informe ha llevado a los economistas a ajustar sus proyecciones de crecimiento para el cuarto trimestre del año, lo que podría llevar a un desenlace más lento tanto para el gasto de los consumidores como para la economía en su conjunto. Con la llegada de enero y sus gélidas temperaturas, es posible que se vean afectadas aún más las decisiones de compra en este primer trimestre.
Aunque se anticipan mayores reembolsos de impuestos, resultado de los recortes impuestos por la administración de Donald Trump, algunos economistas advierten que un número creciente de hogares podría optar por ahorrar esa bonificación inesperada en lugar de gastarla, especialmente en un entorno donde la recuperación del mercado laboral parece tambalearse.
“Las señales iniciales de fortaleza en el consumo parecen comenzar a debilitarse”, afirmó Thomas Ryan, economista de Capital Economics, enfatizando la creciente incertidumbre que rodea el comportamiento del consumidor en un clima económico desafiante.
En conclusión, el futuro cercano de la economía estadounidense podría requerir un enfoque más cauteloso por parte de los consumidores y economistas, a medida que enfrentamos un panorama que podría presagiar un crecimiento más lento y una adaptación necesaria a las realidades cambiantes del mercado.
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