El gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, ha quedado en una posición política “mucho más vulnerable” tras su intento fallido de regresar al cargo. Este movimiento, calificado como una “mala lectura” política por expertos, revela una confianza excesiva en su relación histórica con el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Salvador Mora, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), describe a Rocha como un “cartucho quemado”, un símbolo de una élite política en Sinaloa que enfrenta una fragmentación. Esta situación llevará a Morena, el partido en cuestión, a una evaluación crucial sobre su capacidad de reconstruir su estructura en la entidad y a generar un nuevo proyecto que asegure su competitividad en futuros procesos electorales.
El contexto interno del partido guinda ha cambiado significativamente; actualmente, diversos grupos compiten por el dominio político. Según Mora, esta lucha interna será determinante para establecer nuevos equilibrios de poder, especialmente en la selección de candidaturas. La situación personal de Rocha Moya podría tener repercusiones más amplias en la estructura de Morena en Sinaloa, obligando al partido a reconstituirse tras el colapso de los equilibrios que existían alrededor de su figura.
Fernando Dworak, analista político, señala que la reciente decisión de Rocha Moya lo coloca en una posición aún más vulnerable. Su intento de reincorporación ha evidenciado que su margen de maniobra se ha reducido desde que solicitó su primera licencia. Esta debilidad refuerza un triunfo político para la actual liderazgos de Morena, quienes se han distanciado del regreso de Rocha al cargo, resaltando la creciente inestabilidad y división dentro del partido.
De cara al futuro electoral, Dworak considera que el éxito de Morena en Sinaloa dependerá de cómo se gestione el legado de Rocha Moya. Si el partido opta por presentarse con un nuevo rostro político que minimice las alianzas evidentes, podría simplificar su camino hacia la victoria.
En un nivel más amplio, la situación de Rocha Moya también está interconectada con la estrategia de las autoridades estadounidenses contra el narcotráfico mexicano, un tema delicado que incluye la lucha contra el tráfico de fentanilo. Según Mora, este asunto debe entenderse desde una perspectiva diferente a las disputas internas del partido. Dworak, por su parte, advierte que cualquier acción por parte de las autoridades estadounidenses en Sinaloa podría complicarse debido a las condiciones de seguridad en la región.
El panorama político para Rocha Moya y para Morena se perfila incierto y lleno de desafíos. La necesidad de una reestructuración profunda y la capacidad del partido para adaptarse a un contexto cambiante se presentan como factores críticos en este inestable escenario político.
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