Durante años, los visitantes de la Calzada del Gigante, un impresionante fenómeno geológico en el condado de Antrim, Irlanda del Norte, han dejado monedas entre las majestuosas columnas de basalto que componen este sitio natural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986. Este acto, relacionado tradicionalmente con deseos de buena suerte y asuntos amorosos, ha llevado a la acumulación de miles de monedas en las grietas de las rocas.
La problemática alcanzó tal envergadura que, en mayo de 2025, el National Trust, la organización encargada de la conservación del lugar, comenzó un esfuerzo para retirar estas monedas, con el objetivo de mitigar el daño que estaban causando. Más de 20 kilos de metal fueron extraídos, lo que equivale a unas 10,000 monedas. Según el Dr. Cliff Henry, responsable de conservación de la naturaleza del National Trust, la acumulación de monedas había empezado a comprometer la integridad de las columnas, pudiendo generar daños físicos y químicos significativos.
La intervención se volvió necesaria ya que las monedas comenzaban a oxidarse y expandirse dentro de las grietas, ejerciendo presión sobre las formaciones de basalto y alterando su apariencia. El óxido descendería por las columnas, creando manchas antiestéticas que afectaban su belleza natural. Un informe del Servicio Geológico de Irlanda del Norte recomendó con urgencia la remoción de estas monedas para frenar el deterioro.
La tarea de extracción no fue sencilla, debido al estado de algunas monedas y su profundidad de incrustación. El National Trust contrató a un cantero especializado, Nathan Morrow, quien utilizó alicates y herramientas de inyección de cemento para sacar las monedas. El procedimiento era meticuloso y podía resultar tanto satisfactorio como frustrante, con extracciones que variaban desde unos pocos minutos hasta más de 20.
Para evitar que el problema se repita, se han colocado nuevos carteles en el área y se ha solicitado a los visitantes que utilicen las cajas de donaciones disponibles en lugar de dejar monedas entre las rocas. El Dr. Henry ha instado a la gente a reconsiderar sus prácticas: “Por favor, no depositen estas monedas. Si desean hacer algo, contribuyan a la caja de donaciones para que podamos usar esos fondos en buenas causas”.
La Calzada del Gigante, cuya formación se remonta a una intensa erupción volcánica hace 60 millones de años, no solo merece ser vista, sino también preservada. Ligada a la leyenda del gigante Finn McCool, que supuestamente la construyó para cruzar a Escocia, su importancia no solo es geológica sino también cultural.
Con el objetivo de concienciar a los visitantes sobre los efectos adversos de dejar monedas, el National Trust está considerando la creación de una exposición que muestre visualmente el impacto de esta práctica sobre el patrimonio natural. Esta iniciativa busca educar y fomentar un respeto renovado por uno de los tesoros más icónicos de Irlanda del Norte.
A medida que avanzamos hacia un futuro donde la conservación del medio ambiente se vuelve cada vez más crucial, estas acciones son necesarias para preservar el legado natural e histórico que la Calzada del Gigante representa. La comunidad y los turistas deben unirse para asegurar que las maravillas naturales de nuestro mundo sean protegidas para las generaciones venideras.
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