Hace una década, el Leicester City capturó la atención del mundo futbolístico con una historia que parecía sacada de un cuento de hadas. Bajo la dirección de Claudio Ranieri, y con un elenco de jugadores como Riyad Mahrez, N’Golo Kanté, Ben Chilwell y Jamie Vardy, el club se alzó como campeón de la Premier League. Ganar contra equipos del llamado Big Six, con presupuestos mucho más abultados, les valió el apodo de “cenicientas” y el aprecio de millones de aficionados. Sin embargo, hoy, exactamente diez años después, el Leicester se enfrenta a una dura realidad: se prepara para jugar en Tercera División, tras dos descensos sucesivos.
Las dificultades económicas del club son alarmantes. Un déficit crónico ha llevado a 6 puntos de sanción por violar el fair play financiero de la Premier League, lo que acentuó su descenso y dejó al equipo a solo cinco puntos de la permanencia en la categoría de plata. Aunque la conquista de la Premier League les generó un beneficio de 100 millones de libras (aproximadamente 115 millones de euros) entre las temporadas 2015-2016 y 2017-2018, la venta de sus figuras clave marcó el inicio de un declive que aún no se ha detenido.
Desde entonces, las cuentas del Leicester han estado en números rojos. Desde la temporada 2018-2019 hasta 2022-2023, acumularon pérdidas que ascienden a 290,8 millones de libras (unos 335,5 millones de euros). Sorprendentemente, ningún ejercicio económico ha salido en positivo desde entonces. El legado de Vichai Srivaddhanaprabha, quien falleció en un trágico accidente de helicóptero en octubre de 2018, ha dejado una huella profunda en la administración del club. A pesar de su lamentable pérdida, la familia Srivaddhanaprabha ha continuado al mando, aunque sin reproducir los mismos éxitos.
La evolución del Leicester en el fútbol ha reflejado la naturaleza volátil del negocio en la Premier League. Los ingresos por derechos televisivos diarios del club comienzan en 150 millones de libras (alrededor de 173 millones de euros), pero en las temporadas donde han competido en Europa, sus ingresos han superado los 210 millones de libras (aproximadamente 242 millones de euros). A pesar de esto, en 2023-2024, se registró un déficit de 18,9 millones de libras (cerca de 21,8 millones de euros) tras su breve paso por la Segunda División.
Con su descenso, la carga salarial se convirtió en una grave preocupación. En su última temporada en la Premier League, el Leicester perdió la categoría con un gasto de 240,7 millones de euros en personal, cifra que supera la de muchos otros equipos competidores en Europa. Este alto desembolso no logró salvaguardar su posición en la liga y ha llevado al club a una situación delicada.
A modo de resumen, el Leicester City ha acumulado una deuda neta de 226 millones de euros. Durante una investigación de la Premier League, su propiedad capitalizó préstamos por otro 194 millones de libras (alrededor de 225 millones de euros). A finales de 2024-2025, a pesar de haber logrado un leve saldo positivo en los fondos propios, se espera que se necesiten más inyecciones financieras por parte de la familia Srivaddhanaprabha para estabilizar el equipo y aspirar a un retorno a la élite.
En medio de la incertidumbre, los foxes tienen ante ellos un ambicioso objetivo: evitar ser el primer club de la historia del fútbol inglés en caer de la Premier League a la Tercera División. El camino de regreso será complicado, pero la historia del Leicester sigue siendo una lección sobre los altibajos del deporte rey y el precario equilibrio entre éxito deportivo y estabilidad financiera.
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