La ministra Lenia Batres ha desatado un intenso debate en la Suprema Corte, al impulsar la reapertura de juicios cerrados que se originaron por hechos fraudulentos. En medio de un ambiente político tenso, la situación alcanzó su punto álgido en noviembre, cuando el pleno se mostró dividido sobre la posibilidad de revisar sentencias dictadas anteriormente. Ante esta coyuntura, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y algunos líderes de Morena establecieron límites a la Corte, creada a partir de elecciones.
Recientemente, Batres ha presentado un nuevo párrafo en una discusión que no corresponde directamente con el tema central, que trata de si el Alto Tribunal puede revisar sentencias de amparo directo. Este párrafo ha causado controversia y la Corte rechazó unánimemente la posibilidad de reabrir los juicios, pero la ministra se ha negado a retirar su propuesta, algo sin precedentes en la historia de la Corte, ya que nunca antes un ministro había desafiado abiertamente a la mayoría.
El texto polémico sugiere que la decisión sobre la revisión de sentencias no prejuzga sobre cómo podría abordarse en el futuro el tema de la “cosa juzgada fraudulenta”. Este aspecto ha sido considerado por algunos como innecesario, mientras que la ministra busca preparar el terreno para un debate posterior sobre este tema, vinculado a la “nulidad de juicio concluido”.
La jurisprudencia del Alto Tribunal muestra que este enfoque es controvertido. La ministra Yasmín Esquivel ha manifestado su oposición a la reapertura de juicios, insistiendo en que aún no hay una resolución que interrumpa o finalice los precedentes existentes.
En la votación de noviembre, la Corte se dividió casi por la mitad: cinco ministros apoyaron la idea de reabrir juicios fraudulentos mientras que cuatro se opusieron. Sin embargo, se requiere una mayoría de al menos seis votos para generar un criterio de obligado cumplimiento. De este modo, Batres y su grupo no cuentan con la fuerza suficiente para materializar su propuesta.
Algunos de los ministros, que en un principio respaldaron la reapertura de juicios por fraude, han cambiado de postura. Hugo Aguilar y Loretta Ortiz, entre otros, han manifestado que el tema de la nulidad de juicio concluiría en un debate separado, destacando que no es el momento para discutirlo. Aguilar ha subrayado que ambos conceptos deben ser considerados de manera autónoma.
La Suprema Corte ha evitado así la confrontación directa por ahora, pero el asunto sigue sin resolverse. El futuro de la propuesta dependerá de la próxima sesión, a cargo de Ortiz, quien ya ha anticipado que su proyecto no contará con el consenso necesario, lo que presagia otro intenso debate. Entre los obstáculos, se destaca la dificultad de aplicar un marco civil a un caso de naturaleza mercantil, inquietud que fue señalada por varios ministros.
Mientras tanto, el respaldo unánime a la principio de cosa juzgada reafirma la postura de la Corte, aunque el debate sobre la reapertura de juicios continúa vivo, dejando abiertas las puertas para futuras disputas en el ámbito judicial. La tensión entre la búsqueda de justicia y las limitaciones procesales persiste, y es probable que continúe marcando la agenda del Tribunal en los próximos meses.
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