La preocupación por un excesivo desarrollo inmobiliario y los planes para construir un nuevo estadio de futbol. Le costaron a Inglaterra, que el puerto de Liverpool deje de estar en la lista del patrimonio mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Trece votos a favor y cinco en contra. Bastaron para que los delegados del comité presidido por China pudieran concretar la decisión. Que requiere al menos de dos tercios de los votos para hacerlo oficial.
En 2004, el puerto de Liverpool, ubicado al noroeste de Inglaterra. Cuna de los legendarios Beatles, y emblemático de la era industrial fue incluido en la lista.
Sin embargo, 17 años después, se convierte en el tercer emplazamiento desclasificado por la Unesco. Junto con el Valle del Elba en Dresde (2004-2009), en Alemania y el santuario del órix de Arabia (2007), en Omán y el valle. Debido a la construcción de un puente, en el primer caso, y la prospección de petróleo en el segundo.
La Organización de la ONU aconsejó en repetidas ocasiones al gobierno británico que presentara garantías más sólidas sobre el futuro de la ciudad.
Pero por el contrario, comenzaron los planes de construcción de un estadio de futbol. Que aprobaron sin realizar alguna consulta pública, lo que representa lo opuesto a los objetivos de la Unesco.
La ministra de Cultura británica, Caroline Dinenage. Aseguró que su gobierno se toma muy en serio la preservación del carácter de Liverpool. Y aseguró que la exclusión de la lista “representaría una gran pérdida”.
Gobierno no acepta eliminación de la Unesco
Tras la decisión de la Unesco, el gobierno británico, se dijo estar “extremadamente decepcionado”, pues consideran que Liverpool cuenta con todo para mantener si estatus de patrimonio de la humanidad.
La alcaldesa laborista de la ciudad, Joanne Anderson, compartió un video en Twitter, donde externó su preocupación y consideró que resulta “difícil entender cómo la Unesco puede preferir que tengamos muelles vacíos en lugar del estadio del Everton”, por lo que adelantó que recurrirá la decisión.
Por su parte, el presidente de la región de Liverpool, Steve Rotheram, denunció la desclasificación como “una decisión tomada al otro lado del mundo por gente que no parece entender el renacimiento” que ha experimentado la ciudad en los últimos años.
“Es una decisión retrógrada que no refleja la realidad sobre el terreno”, denunció.
Incluso, varios países como Australia, Brasil, Hungría y Nigeria, apoyaron al Reino Unido, argumentando que en medio de la pandemia, “sería un paso radical”, solicitando que se dé más tiempo a un nuevo consejo municipal elegido en mayo.
Mientras que Noruega encabezó a los países que apoyaron la decisión señalando que, aunque es “dolorosamente consciente” de los conflictos entre el desarrollo y la conservación del patrimonio, es posible alcanzar un “delicado equilibrio” que no existe en esa ciudad inglesa.


