El mantenimiento de las instalaciones. La vigilancia. O los sándwiches de las máquinas expendedoras. Más de un año después de la inauguración del hospital Enfermera Isabel Zendal, Madrid sigue firmando contratos de emergencia, es decir, generalmente a dedo, para cubrir necesidades previsibles y conocidas con meses de antelación en la infraestructura. Ocurrió por última vez el miércoles, cuando el Gobierno aprobó acuerdos de emergencia por 11,5 millones de euros, sin publicidad ni competición entre empresas que pudiera abaratar los precios. Por esta vía se han otorgado más de 160 contratos para el hospital con un valor de al menos 189 millones, entre ellos los dedicados a su construcción, para los que se invitó a presentar ofertas a varias empresas, según datos recabados por el PSOE en la Asamblea.
Lo que empezó como una forma de combatir ágilmente el virus en los peores momentos de la pandemia, levantando contra el reloj una nueva infraestructura, se ha convertido en un hábito que el Gobierno de Madrid justifica en la virulencia de la variante ómicron, y que escandaliza a la oposición.
“Es inadmisible”, opina Javier Padilla, diputado de Más Madrid. “En el momento inicial de la pandemia, podía tener sentido por no poder desarrollar los mecanismos habituales de contratación, que llevan más tiempo, pero ahora ya no está justificado”, sostiene este representante, que detalla que solo desde julio de 2021 se han gastado más de 20 millones de esta manera en el hospital.
Junto al hospital de campaña del Ifema, el centro de emergencias Isabel Zendal ha sido la gran apuesta de Díaz Ayuso en la lucha contra el virus. La infraestructura no se ha convertido solo en punto de referencia para la vacunación. También se ha transformado en un inmenso plató televisivo que la presidenta ha visitado repetidamente. Promocionado como uno de los grandes reclamos electorales de Díaz Ayuso en las elecciones del 4-M, no se ha reparado en gastos.
La sala de prensa costó 369.759,83 euros, según consta en el portal de contratación. La sala de crisis, 323.958,14. Gastos decididos a dedo que incluyen 40.000 euros en un muro de pantallas, 4.540 en una mesa o 1.197 en tres banderas.
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