Desde el inicio de la pandemia de covid-19 los datos recabados por gobiernos e instituciones han manifestado que la enfermedad ha afectado menos a África. Son apenas 127.000 muertos de los tres millones y medio que se han notificado en el mundo. Y de los 166 millones de contagiados, solo 4,5 millones se registraron en este continente. Pero la duda ha estado presente desde el principio: se ignora si estos datos muestran la imagen completa de la situación o, por el contrario, están incompletos debido a la dificultad de recabarlos en los países menos desarrollados. Ahora, una investigación publicada este viernes en la revista científica The Lancet aporta respuestas en un campo concreto: el de la mortalidad de los pacientes más graves, mayor que en el resto del mundo.
El SARS-CoV-2 ha abrumado los sistemas de atención de la salud en países ricos, como España, y pobres, al causar altas tasas de enfermos graves, de los que la mayoría son mayores de 62 años y presentaban comorbilidades. A esto se une la creciente preocupación porque las nuevas cepas, como la de India, puedan causar picos de fallecimientos en todas las regiones del mundo.
Los resultados de The African Covid-19 Critical Care Outcomes Study (ACCCOS) sugieren que es en este continente donde se da la mayor tasa de mortalidad del mundo entre pacientes graves, por delante de otros donde se han hecho estudios similares: Asia, Europa, América del Norte y América del Sur. No se menciona Oceanía. En concreto, el 48,2% de los pacientes observados en la investigación falleció al cabo de 30 días desde el momento de su ingreso. La cifra supera el 31% de la media mundial, obtenida mediante un análisis paralelo que el equipo realizó con los resultados de un centenar de informes en Asia, América y Europa.
En este contexto, los autores de este estudio sostienen que los pacientes más graves por covid-19 en África tienen menos posibilidades de sobrevivir que los de otros lugares del mundo. Entre las causas: recursos humanos y materiales insuficientes, pero también el uso incorrecto de estos, y la mayor prevalencia de otras comorbilidades en los enfermos; sobre todo, VIH/sida, diabetes, enfermedades hepáticas crónicas y enfermedades renales. “El hallazgo más importante es que los recursos en las unidades de cuidados intensivos [UCI] son limitados, y esto está asociado con la mortalidad en África, más alta que en cualquier otra región del mundo”, responde por correo electrónico el doctor Bruce Biccard, profesor en la Universidad de Cape Town (Sudáfrica) y principal autor del estudio, que es el primero de este tipo que se realiza. “Lamentablemente, indica que nuestra capacidad para brindar atención suficiente está comprometida”.

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