La invasión de los NFT (Non Fungible Token, objetos únicos no fungibles) ha llegado a la calle. La pantalla gigante del edificio Nasdaq de Nueva York, que alberga la Bolsa, exhibe las obras digitales del artista hispano venezolano Pedro Sandoval (Ciudad Bolívar, 57 años), que lleva 22 años viviendo en España. Y no se trata, como nada de lo que se mueve en el metaverso, una exposición al uso.
Promocionada por la plataforma WISe.art, la muestra puede verse en las pantallas de la torre del emblemático edificio, ubicado en Times Square, este lunes y mañana martes.
En un vídeo que se emite de manera intermitente durante treinta segundos cada hora, se repasa parte de la colección de NFT de Sandoval con algunos de los personajes que ha creado y que lo sitúan como uno de los referentes del nuevo mercado del arte digital, como sus Giocondas, Mister Bitcoin o Faty Bon Bun.
Los NFT de Sandoval, que ha pasado del pincel a la tableta, no se quedan únicamente en la pantalla; sus obras no son estáticas, poseen movimiento y se acompañan de música, se pueden pasar al formato analógico e, incluso, algunos de esos personajes son modelados como esculturas.
El artista Pedro Sandoval, autorretrado en un NFT en el edificio Nasdaq, en una imagen cedida por el artista.
La muestra supone también el estreno oficial de la plataforma WISe.art, que, mediante la tecnología blockchain (que permite llevar un registro seguro de operaciones digitales sin intermediación de terceros), garantiza versiones autentificadas y firmadas de estos activos, además de gestionar su venta. La empresa forma parte del grupo suizo Wisekey, dedicado a la ciberseguridad y dirigido por el español Carlos Moreira.
En ese pase en la torre Nasdaq, entre las obras de la colección personal de artistas internaciones como la japonesa Yayoi Kusana, se mezclan algunas de las esculturas digitales de Sandoval, como Mister Bitcoin, un homenaje a la moneda en la que se realizan transacciones, realizado en bronce y oro, y una Monna Lisa de plexiglás y oro. Estas dos últimas serán subastadas en breve y el precio de salida no baja de ocho cifras. Cifras y ventas astronómicas, como todo lo que rodea esta revolución tecnológica que transforma el mundo del arte, en medio de las críticas de algunos expertos que hablan de especulación. Entre sus clientes potenciales se cuentan los denominados criptofans, personas que vienen del ámbito de las tecnologías y que han invertido en criptomonedas.
Sandoval ha pasado a lo largo de su carrera por diferentes fases. Pinta desde que era un crío y tras ser promocionado por Sofía Ímber, fundadora del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, estudió en Nueva York y Ginebra. Sus primeros trabajos se enmarcaron en el arte figurativo, pero tras ser secuestrado en su país y permanecer 90 días oculto en la selva, dio un giro radical a su trabajo y se pasó al arte abstracto.
“Me costó retomar mi trabajo. La experiencia fue tan dura que necesité evadirme de la realidad por un tiempo”. De la abstracción pasó al vídeo. Algunos de sus Short Video Art, en los que recrea la vida de artistas como Van Gogh o Magritte, han sido adquiridos por museos como la Tate Gallery y el Louvre, para ser exhibidos en pantallas gigantes. Ahora pertenece a la nueva generación de creadores de NFT. Lo suyo, dice, es el metaverso. Y, precisamente para ese paraíso digital, prepara una colección de relojes digitales.
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