En el vibrante mundo de la gastronomía y la bebida, la actual crisis de tarifas está obligando a los propietarios de bares y restaurantes a adaptarse de formas ingeniosas. En Nueva Orleans, Neal Bodenheimer, fundador del conocido bar Cure, reflexionó sobre cómo las tarifas están cambiando el panorama: “Nos empuja a crecer. Debemos hacer más negocios para compensar”.
A pesar de la presión, Bodenheimer ha decidido no aumentar los precios del menú. “¡Sigue siendo un bar del vecindario!”, afirma. Para mantener la competitividad y la equidad en precios, ha optado por ajustar las porciones y modificar las recetas, buscando la manera de ofrecer productos de calidad sin comprometer la experiencia del cliente. Sin embargo, los ingredientes que utiliza, como la cerveza alemana y el queso francés, son importados y no se pueden sustituir, lo que plantea un desafío significativo. Según el Informe de la Industria de Alimentos y Bebidas 2025, el 60% de los profesionales del sector están directamente afectados por las tarifas, y un inquietante 76% reporta que el aumento en los costos de ingredientes ha impactado su rentabilidad.
La cofundadora de Brooklyn Tea, Jamila Wright, comparte una problemática similar. Su café, que ofrece tés importados de todo el mundo, se está viendo afectado por la suspensión de envíos comerciales desde Taiwán debido a tarifas impuestas. “Nuestros tés oolong están en crisis”, detalla. Esta situación ha forzado a Wright a contemplar un aumento en los precios que podría hacer que un tinte de 5 oz cueste $80, un número que aleja a los más apasionados de su elemento cultural.
Adicionalmente, un estudio del Kiel Institute for the World Economy revela que los importadores estadounidenses absorben un asombroso 96% de las tarifas, dejando solo un 4% a los exportadores extranjeros. Este escenario ha llevado a muchos a reevaluar sus modelos comerciales. En Sacramento, Charley Phung de Chloé Cà Phê ha encontrado una solución al importar directamente desde Vietnam, evitando intermediarios y absorbiendo en gran medida un 20% de tarifa. “Comprando directamente, estamos ahorrando un poco”, dice. Su enfoque le ha permitido mantener los costos en un mercado cada vez más complicado.
Mientras algunos negocios luchan, otros, como Brooklyn Tea, han encontrado en las ventas en línea un salvavidas durante la pandemia, sugiriendo que la digitalización se ha vuelto crucial. Wright observa que, aunque su empresa se sostiene, ha notado una disminución en la demanda debido a cambios en el comportamiento de los consumidores: “La gente está ajustando sus hábitos de gasto ante la inflación”.
En este panorama repleto de desafíos, los restauranteros están demostrando una resiliencia notable, buscando innovar y adaptarse en tiempos difíciles. El posible impacto en la cultura gastronómica a largo plazo es un tema de preocupación, ya que se ven obligados a ajustar su oferta y, en algunos casos, sacrificar la esencia de la experiencia culinaria que desean compartir. La historia de cómo los pequeños negocios navegan estos tiempos inciertos continúa desarrollándose, con la incertidumbre aún presente mientras avanzan hacia el futuro.
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