El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrenta una creciente presión para anunciar recortes presupuestarios tras el desplome de los mercados brasileños, ocurrido después de su reelección. El real brasileño cayó un 8% frente al dólar estadounidense el lunes, su peor jornada desde 1999, y el índice bursátil Bovespa perdió un 13,9% en medio de la preocupación de los inversores por la gestión fiscal del Gobierno1.
Las medidas de gasto prometidas por Lula durante su campaña, como la condonación de deudas y el aumento de beneficios sociales, han generado inquietud sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, con un déficit fiscal que alcanza el 9,5% del PIB y una deuda pública equivalente al 83% del PIB, según datos citados por el Instituto Fiscal Independiente1.
Lo que había pasado: El 26 de octubre, la Bolsa de São Paulo suspendió operaciones durante 30 minutos tras una caída de hasta 17% y una fuerte depreciación del real brasileño, en reacción a la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva (La Bolsa de São Paulo suspende operaciones tras desplome por reelección de Lula).
Los factores detrás de la crisis de confianza
Economistas y gestores de fondos señalan que el alto déficit fiscal y los elevados niveles de endeudamiento de Brasil están detrás de la presión sobre los mercados y de los altos tipos de interés, que actualmente se sitúan en el 13,75%1. El gasto social anunciado por Lula carece de fuentes de financiación claras, según Pablo Riveroll, director de renta variable para Latinoamérica en Schroders, quien afirma que un plan fiscal creíble requerirá tanto mayor recaudación como recortes en el gasto1.
El Instituto Fiscal Independiente estima que las nuevas medidas de gasto sumarían unos 298.000 millones de reales este año1. Además, cerca del 90% del presupuesto brasileño está comprometido en gastos obligatorios, como seguridad social y salarios, lo que deja poco margen de maniobra al Gobierno sin reformas legislativas1.

Reacciones y expectativas del mercado
Analistas de JPMorgan consideran que las restricciones de gasto por sí solas serían insuficientes y que se requieren reformas para abordar la presión sobre los gastos obligatorios1. Thomas Haugaard, gestor de carteras de deuda de mercados emergentes en Janus Henderson, advierte que la recuperación sostenida del real dependerá de un recorte real del gasto y de una senda creíble para estabilizar la deuda pública, no solo de cambios en el discurso oficial1.
En el entorno político, la derrota de Jair Bolsonaro en las presidenciales no evitó que la derecha lograra avances importantes en el Congreso, lo que podría funcionar como contrapeso ante posibles excesos en el gasto público, según Leonardo Meira Reis, de Eurasia Group1. Un nombre que suena para el Ministerio de Hacienda es Rafael Fonteles, actual gobernador de Piauí, quien declaró que Lula está comprometido con el equilibrio de las cuentas públicas1.
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Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por Expansión.






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