En un reciente evento de alto perfil en el Babell Literary and Cultural Festival celebrado en Porto, Portugal, la célebre autora canadiense Margaret Atwood abordó, entre otros temas, el fenómeno de la inteligencia artificial (IA). En un momento característico de su ingenio sardónico, Atwood expresó una crítica aguda sobre el uso de esta tecnología, resumida en la afirmación: “lo que entra es lo que sale”, refiriéndose a la calidad de los datos que alimentan los modelos de IA.
La conversación surgió durante una sesión dedicada a su reciente memoria, Book of Lives, publicada por Penguin a finales del año anterior. Aunque su interés principal era discutir sus experiencias y reflexiones sobre la escritura, el tema de la inteligencia artificial inevitablemente captó la atención del público.
Atwood compartió una anécdota personal sobre su breve interacción con un modelo de IA, específico, Claude de Anthropic. Sin embargo, su intención no era buscar ayuda para el proceso creativo sino más bien para desvelar un spoiler de la serie británica Father Brown. El resultado, como ella misma relató, fue poco satisfactorio: “Claude me dio la respuesta incorrecta o mintió. Claro, no sabía que mentía, porque no es un ser humano; es un modelo de lenguaje”. Esta experiencia, donde el modelo se basó en reseñas que no revelan finales, refuerza su argumento de que estas herramientas son poco confiables.
A lo largo de su charla, Atwood ahondó en la importancia de la veracidad en la creación literaria y los riesgos que plantea depender de la IA en las decisiones críticas. “Incluso aquellos que la utilizan por motivos empresariales deben verificarla, porque comete errores”, advirtió. Su visión se complementa con una crítica más profunda sobre la naturaleza humana y el aprovechamiento de oportunidades, insinuando que, ante la posibilidad de eludir trabajos o responsabilidades, algunos pueden verse tentados a hacerlo.
El diálogo progresó hacia la cuestión de la censura, un tema recurrente en la carrera de Atwood, cuyos libros han sido vulnerables a críticas y prohibiciones a lo largo de los años. Comentó que la censura es “una historia muy antigua en la historia mundial” y se refirió a la inclusión de su obra Handmaid’s Tale en una lista de los libros más prohibidos en las escuelas de Estados Unidos, según PEN America. Con un toque de humor, observó: “Es un buen truco de ventas. No leas este libro. Es demasiado explosivo. Y luego la gente corre a comprarlo”.
A pesar de hablar de experiencias complicadas, Atwood se mostró confiada al respecto de su situación en Canadá, un país que considera mayormente comprometido con la libertad de expresión. Sin embargo, alertó sobre las acciones que se están tomando en el panorama político estadounidense, donde observó que los intentos de silenciar la disidencia política podrían ser un signo preocupante de una tendencia hacia la dictadura. Afirmó: “Lo que está ocurriendo en Estados Unidos es que están intentando sofocar la disidencia política, y esto es un indicativo de lo que podría venir”.
Al concluir la sesión, cuando se le pidió que eligiera su libro favorito de su vasta obra, Atwood respondió con humor: “Nunca hago tales elecciones porque los demás se enterarán y buscarán venganza”. Una respuesta que, aunque ligera, también revela su profundo entendimiento de las dinámicas literarias y humanas.
El Babell Literary and Cultural Festival, que se extenderá hasta el 29 de junio, continúa ofreciendo un espacio de reflexión y debate sobre temas relevantes en la literatura y la sociedad contemporánea.
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