La policía italiana ha detenido en el aeropuerto romano de Ciampino a Maria Licciardi, una de las mujeres más poderosas de la camorra napolitana y jefa de un importante clan, cuando estaba a punto de viajar a España. En la ciudad andaluza reside una hija suya y los investigadores creen además que se dirigía allí para gestionar unos negocios posiblemente relacionados con el tráfico de drogas.
Está acusada de pertenencia a asociación mafiosa, extorsión, alzamiento de bienes de procedencia ilícita y manipulación de licitaciones, delitos aumentados por el agravante de la finalidad mafiosa recogido en el ordenamiento de Italia.
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Los fiscales sostienen que Licciardi es la capo del potente clan que lleva su apellido y que ella misma fundó en los años ochenta junto a su hermano Gennaro, alias ‘La scimmia’ (el mono), uno de los jefes históricos de la Camorra. Su cuartel de operaciones está en el barrio de Secondigliano, una zona periférica y muy degradada de Nápoles y epicentro del mercado de la droga.
Maria, de 70 años, conocida con el sobrenombre de ‘La Piccolina’ por su pequeña estatura, había ascendido en el organigrama de la familia camorrista hasta el nivel más alto tras la muerte en la cárcel de su hermano en 1994.


