Trajes de chaqueta y lentejuelas. Abrazos, brindis con copas de Moët & Chandon. Bocados de langosta, chivo y lubina soasada en un delicioso cóctel bajo los rayos dorados del sol al atardecer. Fotógrafos, poses, elegancia, música electrónica y el Mediterráneo como de telón de fondo. La lista de ingredientes glamurosos fue infinita la noche del lunes en el hotel Los Monteros, donde Marbella daba el pistoletazo de salida a su temporada de grandes eventos sociales. Lo hacía con motivos solidarios: la recaudación de fondos para la fundación Down España y bajo la iniciativa de ChefsForChildren.
El brillo lo pusieron más de una treintena de cocineros y cocineras llegados desde todo el país para sumar casi 70 estrellas Michelin y otros tantos Soles Repsol. También para ejercer de embajadores durante una cena que disfrutaron las casi 300 personas que acudieron a la gala en una ciudad cuyos principales beach clubs y hoteles han arrancado ya el verano.
El acto permitió la recaudación de 10.000 euros para la asociación Down España, entidad que aglutina a 90 asociaciones repartidas por todas las comunidades autónomas. Según explicó uno de los miembros de su junta directiva, Francisco Muñoz, la cifra irá destinada al programa Play Down, que se desarrollará en Málaga y que incluirá iniciativas de refuerzo escolar y logopedia para personas con síndrome de Down.
Muy elegante y dicharachero en el cóctel de bienvenida, Quique Dacosta (Quique Dacosta Restaurante) destacó la importancia de que los chefs se unan para contribuir a diferentes causas. “La familia está creciendo y nos vamos implicando en todo lo que nos piden desde ChefsForChildren”, explicaba el cacereño, que conoce muy bien la situación de las personas con síndrome de Down por su hermano David. También tiene familiares cercanos Fernando Villasclaras (El Lago).
Clases magistrales para niños
El ambiente sereno, formal y elegante de la cena —cuya gala estaba presentada por el actor Canco Rodríguez— era el segundo acto de una intensa jornada para los chefs. Por la mañana, en la misma ubicación, se encargaron de dirigir talleres para 150 niños de entre 6 y 12 años procedentes de distintos colegios locales y asociaciones de Down España.
“La iniciativa tiene dos objetivos: la recaudación de fondos y fomentar la alimentación saludable”, recordaba Pilar Candil, directora de Lima Comunicación, agencia promotora del evento. Para ello ChefsForChildren organiza a lo largo del año distintos talleres con menores en ciudades españolas como Madrid, Valencia o Málaga, al que este lunes se unió el de Marbella, realizado con el apoyo de marcas como Porsche, Acciona o Joselito.
Los menores elaboraron distintas recetas —brocheta de frutas, tartaletas o ensalada de cuscús y cítricos— junto a los cocineros y cocineras, que les enseñaron sus trucos y les contaron la importancia de una buena alimentación. Los profesionales, eso sí, disfrutaron más que los niños: poco después de empezar la actividad Ángel León (Aponiente) correteaba de un lado a otro salpicando de sirope y chocolate al resto de chefs. Su chaquetilla pedía una lavadora a gritos. “Esto es el sur y hay que venir a pasárselo bien”, decía mientras sus compañeros de profesión, arremangados, se divertían como niños.
Más tarde, el gaditano se ponía serio para subrayar la importancia de la iniciativa. “Hay niños que quieren ser cocineros, pero lo importante es la realidad de cocinar todos los días, algo que se hace cada vez menos. Muchos padres y muchas madres me piden recetas para que sus hijos coman pescado. Yo les digo que se vayan al mercado un sábado por la mañana, les enseñen los peces, los acaricien, le cuenten una historia, luego los limpien en casa, se inventen otra historia y finalmente se los coman. Posiblemente esa sea la mejor forma”, afirmaba.
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Con la cara pringada de sirope de fresa, el cocinero Ricard Camarena destacaba la repercusión de eventos como el celebrado por ChefsForChildren: “Sentirte útil en este tipo de cosas da significado al esfuerzo de venir y dejar tu casa un par de días”, decía entre el ajetreo, los gritos y las risas de los pequeños, que interrumpían las entrevistas para pedir autógrafos, llevarse globos de helio o solicitar algún consejo para sus elaboraciones.
“Al final nos dan mucho más que nosotros a ellos”, añadía el jovencísimo Mario Cachinero (Skina). “Venir a estos lugares es uno de los motivos más bonitos por los que merece la pena ser chef”, señalaba Elena Arzak feliz tras dirigir un taller de brochetas y ensaladilla de patatas, que acabó sobre la cabeza de Jesús Sánchez. La chef del restaurante Arzak apuntaba que estos eventos también les sirven de congreso, de reunión en la que intercambiar opiniones y situaciones. Y lo hacen mientras saborean el día en un entorno mucho menos estresante que el de sus cocinas y agitan la bandera de la solidaridad.
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