Al cierre del segundo trimestre de 2025, el panorama del trabajo doméstico remunerado en México revela un descenso considerable en la cantidad de personas empleadas en este sector, totalizando 2 millones 295,874 trabajadores. Esta cifra representa una disminución del 4.4% en comparación con el año anterior, cuando se contaron 2 millones 402,752 trabajadores.
Este fenómeno ha conllevado la salida de 106,878 personas del ámbito laboral en el hogar, predominando las mujeres en estas cifras, dado que 9 de cada 10 trabajadores en este sector son de este género. Específicamente, 81,562 mujeres y 25,316 hombres dejaron de formar parte de la población trabajadora del hogar.
A pesar de la caída en el número total de trabajadores, el sector doméstico sigue siendo una de las principales oportunidades laborales para las mujeres, representando casi el 10% de la fuerza laboral femenina. En contraste, la participación masculina en este ámbito es mínima, alcanzando apenas el 0.5% de la fuerza laboral masculina.
El ámbito en el que operan las trabajadoras del hogar también muestra marcadas diferencias de género: mientras ellas generalmente se encargan de la limpieza, el mantenimiento y el cuidado de personas, los hombres suelen desempeñarse en roles como guardias de seguridad, chóferes privados y jardineros.
Las condiciones laborales para quienes trabajan en este sector son alarmantes. Datos del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) indican que menos del 5% de los trabajadores del hogar están afiliados a un sistema formal de seguridad social. Además, un alarmante 70% de estos trabajadores perciben como máximo un salario mínimo mensual, equivalente a 8,364 pesos mexicanos.
La estructura de las jornadas laborales también es problemática. En este período, un 39% de las personas trabajadoras del hogar reportaron laborar entre 15 y 34 horas a la semana, y un 33% entre 35 y 48 horas. Sin embargo, un 10% de estos trabajadores superó las 48 horas, lo que excede el límite permitido por la Ley Federal del Trabajo.
Por último, es notable que, aunque ha habido un movimiento creciente entre las trabajadoras del hogar en los últimos años para exigir el reconocimiento de sus derechos y una mayor valoración de su labor, los desafíos que enfrentan siguen siendo significativos.
Este contexto, que recorre una de las bases más importantes de la economía familiar y nacional, destaca la urgente necesidad de cambios estructurales para mejorar las condiciones de trabajo y reconocimiento de quienes sostienen las tareas del hogar. La voz de las trabajadoras es esencial en la búsqueda de justicia laboral y mejoras en su calidad de vida.
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