En el año 2025, el mercado hipotecario mexicano experimentó un notable descenso tanto en el número de créditos otorgados como en los montos, especialmente por el lado de la banca comercial. Este estancamiento se atribuye a una reducción en los niveles de empleo y salarios, generando un panorama incierto que podría empezar a revertirse, pero de manera gradual y sin un repunte acelerado.
De acuerdo con un informe reciente de BBVA México, presentado a principios de abril de 2026, el comportamiento del mercado hipotecario fue moderado, caracterizado por condiciones financieras restrictivas y una demanda más cautelosa. A pesar de que los institutos públicos, en particular el Infonavit, lograron sostener parte de la actividad con un leve incremento del 0.9% en el número de créditos, la banca privada mostró una contracción del 5.2%.
El total de financiamientos cerró en 512,300 créditos, lo que representa una caída del 0.5% respecto al año anterior. En términos monetarios, el valor total del crédito hipotecario disminuyó un 2.9% real, alcanzando 576,600 millones de pesos. Este descenso es significativo ya que, a pesar de que los institutos públicos lograron un crecimiento del 2.7%, la disminución en el sector privado, que experimentó una caída del 8.0% en el monto financiado, no pudo ser compensada.
Además, el tamaño promedio de los créditos también evidenció un ajuste, cayendo un 2.4% real, y quedando en 1.1 millones de pesos. Dentro del ámbito de los institutos públicos, se observó un aumento del 1.8% en su monto promedio, mientras que la banca privada redujo sus créditos en un 2.9%, aunque esta última sigue concentrando los financiamientos de mayor valor.
Es interesante notar que, en el segmento específico de la adquisición de vivienda, el número de créditos creció un 2.1% al cierre del 2025, impulsado nuevamente por el Infonavit, que incrementó su volumen en un 5.6%. Sin embargo, la banca comercial experimentó una caída del 4.8% en este sector.
Los factores determinantes para estos resultados fueron, en gran medida, los niveles de empleo y salario que impactaron en la capacidad de los consumidores para acceder a financiamientos. Aunque se reportó una mejora en los últimos meses del año, la creación de empleo aún se encontraba en un estado de estancamiento. A medida que la economía y la inversión mostraran señales de recuperación, se anticipa que la demanda hipotecaria podría fortalecerse, aunque de manera lenta.
El escenario que se presenta para el mercado hipotecario en 2025 es de cautela. Los datos sugieren que cualquier posibilidad de revitalización del sector será lenta y será esencial monitorear los indicadores económicos fundamentales que podrían influir en la confianza de los consumidores en el futuro.
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