Este domingo, el equipo mexicano se enfrenta a Inglaterra en un decisivo partido que podría definir su avance a los octavos de final en el Mundial de la FIFA. Pero para muchos aficionados, la emoción del evento se ve opacada por el exorbitante precio de los boletos, que han alcanzado cifras astronómicas en el mercado de reventa.
Los costos de los boletos han demostrado ser prohibitivos. En plataformas como StubHub, los precios han comenzado a partir de 81,683 pesos, lo que equivale a 8.5 salarios mínimos mensuales. Para quienes ganan un salario mínimo, esto implica destinar prácticamente nueve meses de ingresos únicamente para asistir al partido, sin considerar otros gastos. En el lado opuesto del espectro, el costo más elevado registrado ascendió a sorprendentemente 235,311 pesos, un monto que representa 24.5 salarios mínimos mensuales. Este último precio hace que asistir al encuentro sea un lujo solo accesible para una pequeña porción de la población.
La situación es aún más preocupante cuando se considera que casi la mitad de los trabajadores en México, un 45.7%, reciben hasta un salario mínimo al mes, es decir, un máximo de 9,582.47 pesos. De estos trabajadores, apenas un 0.6% gana más de cinco salarios mínimos, lo cual también los dejaría en una posición comprometida para adquirir boletos a precios exorbitantes.
En días recientes, reportes indicaron boletos que superaron los 500,000 pesos, una cantidad que involucraría el trabajo de más de cuatro años para quienes ganan un salario mínimo, un dato que subraya la desconexión entre los costos de los eventos masivos y la realidad económica de muchos mexicanos.
A pesar de las recientes mejoras en la legislación del salario mínimo, que alcanzó los 9,582.47 pesos mensuales tras un ajuste del 13%, las remuneraciones del mercado laboral no han seguido el mismo ritmo. La mayoría de los incrementos salariales han estado apenas por encima de la inflación, limitando el poder adquisitivo de los trabajadores. Según una encuesta reciente, el incremento promedio salarial en 2026 fue del 4.9%, un leve avance que contrasta con la realidad que enfrentan los aficionados que desean disfrutar del Mundial.
Este panorama desafiante revela que, aunque el salario mínimo ha tenido incrementos significativos y constantes desde 2018, la mayoría de los trabajadores aún enfrentan dificultades para acceder a eventos emblemáticos como el Mundial. Así, el costo de la “fiesta mundialista” se convierte en un símbolo de la desigualdad económica que persiste en el país.
En resumen, el acceso al Mundial, que debería ser motivo de celebración y unidad nacional, se ve opacado por la alta barrera económica que enfrentan muchos aficionados, destacando la necesidad de un enfoque más inclusivo y accesible al deporte en México.
(Actualización: datos corresponden a 2026-07-03 14:30:00).
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