Después de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum lograra una nueva tregua arancelaria de 90 días con la administración de Donald Trump, México está intensificando sus esfuerzos para ofrecer soluciones a las preocupaciones comerciales de Estados Unidos. La atención se centra en el creciente superávit comercial que México mantiene en su relación bilateral, lo cual ha motivado al gobierno mexicano a buscar nuevas rutas para incrementar la compra de productos estadounidenses.
Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, subrayó que estas acciones buscan reducir la dependencia de aquellos países con los que no existen tratados comerciales. El objetivo es que las empresas mexicanas aumenten sus importaciones desde Estados Unidos, siempre que esto no afecte negativamente a la industria local. Para ello, el gobierno está identificado sectores donde hay competencia directas entre productos estadounidenses y los de otras naciones, buscando incentivar a las empresas a elegir “comprar americano”.
La presidenta Sheinbaum ya ha planteado que es posible disminuir la compra a esos países sin tratados, al tiempo que se robustece la relación comercial con Estados Unidos. Desde enero hasta mayo, el superávit comercial de México con su vecino del norte alcanzó un histórico de 79,442 millones de dólares, evidenciando una racha de cinco años de récords. Esta cifra es casi tres veces mayor que el superávit de Canadá en el mismo lapso, aunque inferior al de China.
Gutiérrez ha mencionado que su estrategia involucra sustituir productos importados desde países como China por aquellos que se producen en Estados Unidos, siempre que la competencia de precios haga viable esta elección. Se espera que esta política de compras pueda ayudar a controlar el déficit comercial de Estados Unidos, un tema crucial para el gobierno mexicano.
El acuerdo arancelario logrado por México es notable, ya que mantiene un arancel cero para aproximadamente el 85% de sus exportaciones, mientras que otras exportaciones no contempladas en el T-MEC enfrentan aranceles de un 25%. Esta situación coloca a México en una posición más favorable en comparación con Canadá, que enfrenta un incremento arancelario del 35% para sus exportaciones no acordes al tratado.
Gutiérrez califica el trato obtenido por México como un indicador del éxito de la estrategia negociadora planificada por la presidenta Sheinbaum y ejecutada por el equipo de la Secretaría de Economía. De forma contraria, resalta que la estrategia más antagonista adoptada por Canadá en sus negociaciones con Estados Unidos podría haber afectado su posición.
Este análisis revela una constante búsqueda de México por equilibrar su balanza comercial y fomentar un ambiente de comercio que favorezca sus relaciones más estrechas, todo mientras se navega por un panorama global complejo y en constante cambio. La información presentada en este artículo corresponde a la fecha original de publicación (2025-08-04 00:48:00).
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