En el contexto actual de la economía mexicana, persisten incertidumbres respecto a la meta de reducción del déficit fiscal planteada por el gobierno. Recientes declaraciones del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) sugieren que México podría tardar hasta una década en recuperar los tres niveles de calificación crediticia que ha perdido desde 2018, siempre y cuando se mantenga una disciplina fiscal y un crecimiento constante.
Durante una videoconferencia de prensa, Gabriela Gutiérrez, presidenta del IMEF, advirtió sobre la atención sostenida de las agencias calificadoras en relación al Paquete Económico 2027 y la perspectiva del gobierno de Claudia Sheinbaum sobre los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP). Estos cerraron 2024 en un nivel histórico del 5.8% del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual ha generado preocupaciones sobre la consolidación fiscal a largo plazo.
Desde 2018, el ratings de México ha estado en descenso. Moody’s downgraded la calificación de A3 a Baa3, mientras que Standard and Poor’s bajó de BBB+ a BBB, y Fitch Ratings de igual manera la redujo de BBB+ a BBB-. Todas estas evaluaciones reflejan un deterioro en las finanzas públicas y una falta de crecimiento que incrementa el apalancamiento del país. Gutiérrez criticó que los criterios para 2027, presentados junto al paquete económico, ofrecen una visión de corto plazo, sin acciones concretas que aborden los problemas fiscales estructurales que enfrenta México.
La presidenta del IMEF también expresó sus dudas sobre la posibilidad de que el gobierno reduzca el déficit fiscal del 4.8% del PIB del año pasado al 4.1% para cerrar este ejercicio, así como la meta ambiciosa del 3.9% planteada para el Proximo año. Este año, el gobierno de Sheinbaum espera un crecimiento de entre 1.5% y 2.5%, pero enfrenta desafíos significativos, especialmente con Petróleos Mexicanos (Pemex), que requiere apoyo federal para pasar el umbral de los RFSP.
En cuanto al gasto público, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 contempla un gasto de 10 billones 636,488 millones de pesos, representando un incremento real de apenas 1.1% en comparación con lo aprobado para el presente año. Por otro lado, la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación proyecta ingresos totales de 10.63 billones de pesos, de los cuales 6.2 billones provendrán de ingresos tributarios, lo que marca un aumento del 3.9% en comparación con el presupuesto vigente.
Con esta situación, la economía mexicana sigue enfrentando desafíos significativos que requieren decisiones estratégicas y un enfoque a largo plazo para poder revertir el deterioro en las calificaciones crediticias y lograr un crecimiento sostenible. La tarea que el gobierno tiene por delante no es sencilla, y la vigilancia de las agencias calificadoras podría ser crucial en este proceso de restauración financiera.
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