La principal asociación del sector cárnico en México ha establecido un ambicioso objetivo: duplicar las exportaciones de carne de vacuno hacia Estados Unidos durante el próximo año. Esta estrategia surge como respuesta a las severas pérdidas económicas causadas por el cierre de la frontera, resultado de un brote del gusano barrenador, que ha tenido un impacto significativo en el comercio ganadero.
Los primeros cuatro meses de 2026 han mostrado un aumento del 23% en las exportaciones de carne de vacuno a Estados Unidos. Macarena Hernández, directora general del Consejo Mexicano de la Carne, mencionó que la carne fresca representa la mayor parte de estas exportaciones, destacando un valor alcanzado de aproximadamente 2,300 millones de dólares en 2025, un 10.6% más que el año anterior.
El cierre de la frontera se ha mantenido por casi un año, y mientras las autoridades trabajan para controlar este brote parasitario, las consecuencias han sido drásticas. Los ganaderos típicamente dedicados a enviar ganado vivo al norte se han visto obligados a cambiar sus métodos operativos, generando un proceso más costoso y que puede tardar hasta 18 meses, ya que deben alimentar y procesar a los animales en México antes de exportarlos.
Este cierre ha significado para el sector ganadero mexicano pérdidas aproximadas de 1,800 millones de dólares. Aunque la alternativa de exportar carne de vacuno procesada está tomando forma, los volúmenes exportados son aún modestos, ya que la transición apenas ha comenzado.
Desde noviembre de 2024, México ha registrado más de 25,000 casos de gusano barrenador, con 1,190 casos activos al 17 de mayo. Chiapas sigue siendo el estado más afectado, aunque otros como Veracruz y Puebla también muestran un creciente número de infecciones. Preocupantemente, los casos de infección en perros han aumentado, incluyendo una confirmación reciente en la Ciudad de México.
Para mitigar la propagación de este brote, México, en colaboración con funcionarios estadounidenses, ha comenzado la dispersión de moscas estériles en los estados del norte, como Tamaulipas y Nuevo León. A su vez, se está construyendo una nueva planta de producción de estas moscas en Chiapas, con un avance del 75% y que prevé iniciar operaciones a finales de junio. Esta medida forma parte de los esfuerzos para enfrentar esta crisis sanitaria y proteger tanto la industria ganadera local como el comercio internacional de carne.
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