México enfrenta un panorama inquietante en su competitividad internacional, según revela su desempeño en el Índice de Competitividad Mundial (ICM) elaborado por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD). A pesar de haber escalado del lugar 56 al 55 en 2025, el país se encuentra rezagado con respecto a las metas establecidas por la Secretaría de Economía para los años 2025 y 2026.
En el 2025, México alcanzó un puntaje de 48.84 en el ICM, detrás de la meta fijada en 50.1. Sin embargo, la situación se intensificó en 2026, donde el país cayó a la posición 62, con un dramatismo resultado de 42.85 puntos, comparado con la meta de 50.4. Este retroceso refleja una compleja interrelación de factores que influyen tanto a nivel nacional como internacional, evidenciando la necesidad de una revisión profunda de las políticas económicas.
Durante los últimos cuatro años, la clasificación de México había mostrado cierta estabilidad. Sin embargo, las fortalezas del país, como su integración comercial y capacidad exportadora, coexisten con obstáculos significativos, particularmente en lo que respecta a la productividad y el crecimiento económico. Este contexto ha llevado al gobierno a reconocer la urgencia de abordar estas limitaciones.
En respuesta a estos desafíos, la Secretaría de Economía publicó en el último trimestre de 2025 el Reporte de Inhibidores 2025, que tiene como objetivo guiar la toma de decisiones y el diseño de políticas que fortalezcan la competitividad del país. Este análisis se apoya en los resultados del ICM y en el Índice de Competitividad Estatal 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), lo que permite identificar áreas prioritarias. Entre ellas se encuentran la necesidad de mitigar la incertidumbre comercial, mejorar el entorno de negocios y reducir las brechas de competitividad a nivel regional y nacional.
Uno de los puntos más destacados en el perfil competitivo de México es su mercado laboral, que exhibe un bajo desempleo del 2.39%, situándose en el séptimo lugar a nivel mundial y marcando al empleo como un activo competitivo notable. Sin embargo, el panorama se complica con el deterioro registrado en áreas clave como el desempeño fiscal, el estado de derecho y la gobernanza, lo que está erosionando las ventajas inherentes a la economía de sectores como el manufacturero.
A medida que el contexto económico global y local cambia, la Secretaría de Economía se enfrenta a la tarea monumental de corresponder a los desafíos contemporáneos y de implementar estrategias más efectivas que permitan no solo alcanzar las metas de competitividad, sino también asegurar un crecimiento sostenido y robusto para el futuro.
En este delicado balance entre oportunidades y limitaciones, se presentará la tarea de construir un México más competitivo y resiliente, capaz de enfrentar las realidades de un mundo cambiante.
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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.






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