México y Estados Unidos se preparan para iniciar el 16 de marzo la primera ronda de conversaciones para revisar el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) en este 2026. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, anunció en un mensaje en redes sociales el acuerdo alcanzado con su contraparte estadounidense, el embajador Jamieson Greer, quien lidera la Representación Comercial de EE. UU. Estas pláticas serán el primer paso formal hacia la revisión conjunta del tratado, que, de lograrse un consenso, podría extender su vigencia hasta 2042, es decir, seis años más de lo planeado.
La revisión del T-MEC se vuelve crucial este año, ya que si no se alcanza un acuerdo, se abrirá la puerta a revisiones anuales hasta que se logre una renovación. Durante el último trimestre de 2025, México, Estados Unidos y Canadá comenzaron a preparar el camino hacia este proceso, realizando consultas públicas para evaluar el rendimiento del tratado y detectar áreas de mejora.
Ebrard destacó que las conversaciones abordarán la mejora de las reglas de origen, la integración de las economías para aumentar la competitividad y la seguridad de las cadenas de suministro en América del Norte. La USTR, la oficina comercial de la Casa Blanca, también enfatizó la importancia de garantizar que los beneficios del T-MEC se destinen principalmente a las partes firmantes y busquen reducir la dependencia de importaciones externas.
Sin embargo, existen preocupaciones sobre políticas que podrían socavar el espíritu del acuerdo. En su Agenda de Política Comercial 2026, la USTR indicó que Guatemala debería abordar cuestiones como las preferencias hacia empresas energéticas estatales y la percepción de que su legislación laboral resulta inadecuada. En el caso de Canadá, persiste el acceso limitado al mercado de productos lácteos y la implementación de medidas digitales restrictivas, como la Ley de Streaming.
Uno de los temas urgentes en la agenda es la deslocalización y el trasbordo de bienes, especialmente en relación con las inversiones de empresas en economías consideradas como no de mercado, como es el caso de China. El ex presidente Trump ya había planteado su preocupación por la posibilidad de que empresas chinas utilizaran filiales en México o Canadá para evadir regulaciones y exportar productos al mercado estadounidense.
La USTR afirmó que fortalecerá las normas de origen y aplicará medidas efectivas contra el trasbordo y la deslocalización, enfatizando la importancia de estos temas para la seguridad económica y nacional de Estados Unidos. El hemisferio occidental, según la USTR, es crucial para salvaguardar esa seguridad, y esto comienza con las relaciones comerciales entre EE. UU., México y Canadá.
A medida que se acerca la primera ronda de negociaciones, el interés por el futuro del T-MEC es palpable, no solo por su impacto en las economías de los tres países, sino también por las implicaciones globales que puede engendrar. Las discusiones comenzarán en un contexto de desafíos, pero también de oportunidades para redefinir y fortalecer esta alianza comercial en un mundo en constante cambio.
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