Microsoft ha decidido cerrar su tienda de películas y series, lo que significa que los usuarios ya no podrán adquirir nuevos contenidos. Esta decisión marca el final de un esfuerzo que se prolongó por años y refleja la falta de rentabilidad del servicio. Los usuarios que ya han comprado películas o series en sus consolas Xbox o PCs podrán seguir accediendo a su contenido, aunque la compañía no ha precisado por cuánto tiempo.
La sección de entretenimiento de la Microsoft Store, que permitía la compra y alquiler de películas y programas de televisión, ha cerrado desde hoy. A pesar de este cambio, los usuarios podrán seguir visualizando el contenido adquirido a través de la aplicación Películas & TV. La compañía recomienda que quienes deseen comprar contenido digital lo hagan a través de aplicaciones como Amazon Prime Video o Apple TV en sus plataformas.
Además, Microsoft ha publicado una actualización en su sitio de soporte, donde ofrece directrices a los usuarios afectados. Las películas y series podrán ser descargadas en resolución HD para Windows, pero el catálogo no es transferible a otros servicios. Los usuarios de Estados Unidos cuentan con la opción de sincronizar su contenido mediante la plataforma Movies Anywhere.
Es crucial mencionar que Microsoft no emitirá reembolsos por las compras realizadas antes del cierre. Esto significa que si un usuario adquirió una película poco antes de la decisión, no podrá solicitar una devolución, ya que las políticas de la tienda no contemplan este tipo de reembolsos. El contenido permanecerá disponible en la biblioteca del usuario hasta que los servidores dejen de funcionar.
Esta decisión de cerrar la tienda de películas y series sella un capítulo que comenzó hace casi dos décadas. En 2006, Microsoft lanzó su primera tienda de música y video en el Zune, un intento de competir en el mercado digital. A pesar del fracaso del Zune frente a competidores como el iPod, la tienda continuó operando durante años, evolucionando a lo largo del tiempo.
Sin embargo, la llegada de plataformas de streaming como Netflix ha cambiado radicalmente el panorama del consumo de contenido digital, haciéndolo más accesible y económico para los usuarios. Esta situación pone de relieve la fragilidad del contenido digital: mientras que las películas adquiridas digitalmente continúan disponibles por ahora, no hay garantías sobre la duración del acceso, a diferencia de los formatos físicos.
Esta situación da voz a un creciente debate sobre el futuro del contenido digital y plantea interrogantes sobre la longevidad de las plataformas de venta. ¿Estamos ante el comienzo de un desinterés generalizado por la compra de contenido digital, o es simplemente un momento de transición en la forma en que consumimos entretenimiento?
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