Irán intensificó su ofensiva en Medio Oriente, lanzando ataques aéreos con misiles y drones dirigidos contra bases militares estadounidenses y objetivos en Israel, como respuesta a la muerte de su líder supremo, Alí Jamenei, en un suceso ocurrido el sábado. Este nuevo episodio de violencia ha desatado una serie de explosiones potentes en diversas capitales de la región, que abarcan desde Manama, en Baréin, hasta Doha, en Catar, pasando por Dubái y Omán, este último previamente considerado a salvo de los combates.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la muerte de tres soldados estadounidenses y dejó a otros cinco gravemente heridos durante estos ataques. La respuesta iraní se inició el sábado, causando también la muerte de dos personas en Abu Dabi, y provocando columnas de humo sobre la emblemática Palm de Dubái. En total, se reporta que Irán disparó alrededor de 165 misiles balísticos, de los cuales 152 fueron interceptados y destruidos, además de 541 drones, con 506 de ellos también neutralizados.
El canciller iraní, Abás Araqchi, aclaró en una entrevista que los ataques estaban orientados exclusivamente a las bases estadounidenses en la región, negando cualquier intención de dañar a los países del Golfo. Sin embargo, las consecuencias han sido graves. En Emiratos Árabes Unidos, se reportan tres víctimas fatales, todas de nacionalidades extranjeras: pakistaní, nepalí y bangladesí, así como 58 heridos. Esto llevó al Ministerio de Defensa de Emiratos a manifestar su derecho a responder ante lo que califican como una escalada peligrosa.
Kuwait no ha sido inmunidad a la ofensiva. El país ha cerrado su espacio aéreo tras confirmar la muerte de una persona y 32 lesionados por los ataques, que también afectaron su aeropuerto internacional. Se detectó que un dron impactó en la terminal, causando daños limitados y heridas a algunos empleados.
Por su parte, Catar, tras involucrarse en el conflicto, denunció una violación a su soberanía, informando de ocho heridos a causa de los 44 misiles y ocho drones que impactaron su territorio. Su Ministerio de Asuntos Exteriores advirtió que se reserva el derecho de responder a estas agresiones.
Arabia Saudita, un actor clave en la región, declaró haber repelido varios ataques iraníes dirigidos a su capital, Riad, y condenó la agresión de su vecino. La Cancillería saudita solicitó la convocatoria del embajador iraní para expresar su descontento.
Incluso Baréin reportó bajas, con cuatro lesionados tras la interceptación de al menos 45 misiles y nueve drones. El país evacuó un barrio de su capital, Manama, que alberga la sede de la Quinta Flota estadounidense, debido a su potencial como blanco de futuros ataques. Por último, en Omán, un puerto comercial fue alcanzado por dos drones, resultando en dos trabajadores heridos.
La situación ha llevado a los ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo a convocar una reunión telemática buscando una respuesta unificada ante la problemática creciente en la región. La escalada de violencia no parece mostrar señales de desaceleración y se vislumbra una profundización del conflicto, subrayando la fragilidad de la estabilidad en Medio Oriente.
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