En el mundo del fútbol, hay momentos que definen el rumbo de una temporada, y el AC Milan lo sabe demasiado bien. El equipo, que el año pasado se vio obligado a descender de la lucha por el Scudetto a una desconcertante ausencia en la Champions League, enfrentó esa caída en gran medida por la falta de su faro, Luka Modric, quien sufrió una fractura en el pómulo que lo mantuvo al margen en los momentos cruciales.
A solo dos semanas de cumplir 41 años y con un nuevo contrato por un año más, Modric continúa esforzándose por recuperar el ritmo tras su participación en el Mundial. En su regreso, arrancó como suplente en un partido contra el Torino, donde el equipo mostró cierta destreza para desatascar el encuentro (1-2) en cuanto él entró al campo.
El entrenador, Ruben Amorim, había manifestado previamente su admiración por Alphadjo Cisse durante la pretemporada. Así, ante la ausencia de Leao, alineó a Cisse como mediapunta junto a Loftus-Cheek, justo detrás de Pulisic. Entre los nuevos rostros, Mario Gila y Gonçalo Ramos debutaron, mientras Diego Moreira quedó en el banquillo. En este partido, las posiciones de Jashari y Yunus Musah en el doble pivote permitieron que Modric y Rabiot trabajaran mejor en el centro del campo mientras ambos trataban de ponerse a tono tras sus respectivas pausas.
Cisse, ansioso por demostrar su valía, fue uno de los que más se implicó en los primeros minutos, buscando ser el nexo en el ataque milanista. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cansancio empezó a afectar su rendimiento. A pesar de una notable arrancada de Chukwueze desde la derecha, el Milan mantuvo su solidez defensiva, sin que su guardameta, Mike Maignan, tuviera que intervenir con frecuencia.
Amorim, consciente de que necesitaba un ajuste táctico, solicitó la inclusión de Modric y de Rabiot, quien adoptó una posición más ofensiva que la que solía tener bajo la dirección de Allegri. La entrada de Modric resultó crucial, ya que fue él quien inició la jugada del primer gol, anotado por el joven Cissé. Solo dos minutos después, Modric también participó en la acción que llevó al segundo gol, obra de Rabiot.
Mientras la tensión se acumulaba en el aire, De hecho, a Che Adams le permitió reducir la diferencia en los minutos de descuento con un sorprendente remate de volea, brindando un destello de emoción al cierre del encuentro.
Este encuentro ha dejado una sensación de optimismo en el Milan. La combinación de la experiencia y el talento joven sugiere un posible renacer, siempre y cuando Modric siga brillando en el campo. En un deporte que nunca se detiene, el tiempo es un lujo, y cada destello de genialidad como el de Modric será valorado mientras continúa su legado en el fútbol.
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