Rumania se enfrenta a un reto significativo en su transición energética, ya que se encuentra entre los países miembros de la Unión Europea (UE) con un perfil energético rezagado. En 2025, la generación solar en el país solo representó un 9,78 por ciento del total, muy por debajo de la media comunitaria del 13,1 por ciento. Para cambiar esta tendencia, se ha puesto en marcha un ambicioso proyecto: el parque fotovoltaico Dama Solar, que promete una capacidad de generación de 1,24 GW, convirtiéndose en la mayor instalación solar de la UE y beneficiando a cerca de un millón de personas.
El 23 de agosto de 2026, la Autoridad Reguladora de la Energía de Rumania (ANRE) otorgó una “autorización de establecimiento” para el proyecto, un paso crucial que indica que los promotores han asegurado la financiación necesaria para avanzar en esta infraestructura monumental. Situado en el noroeste del condado de Arad, en la frontera con Hungría, el parque Dama Solar debería comenzar operaciones comerciales en 2030.
Este nuevo complejo tiene la capacidad potencial de generar hasta 10,86 TWh de electricidad anualmente, lo que más que duplicaría la producción solar total actual de Rumania. A despecho de que los parques fotovoltaicos no operan al máximo de su capacidad durante todo el año, se estima que incluso bajo condiciones conservadoras podrían alcanzar una producción de 1,63 TWh, suficiente para cubrir el consumo de más de 280.000 hogares, lo que equivale aproximadamente a un millón de personas.
La situación del país no es solo crítica en términos de energía solar. Según datos del laboratorio energético Ember, en 2025, Rumania también se quedó detrás de la media de la UE en energía eólica, con un 12 por ciento frente al 17 por ciento de media comunitaria. Además, la dependencia del país en fuentes menos sostenibles como el gas (16,9%) y el carbón (15,2%) se encuentra por encima de los promedios europeos.
El impulso del proyecto Dama Solar no solo se limita a la producción de energía. Se espera la creación de más de 500 nuevos puestos de trabajo durante su construcción, lo que tendrá un impacto positivo en la economía local de Arad. También hay planes para incorporar capacidades de almacenamiento de energía en el futuro, lo que minimizaría el desperdicio durante períodos de baja demanda.
Otro aspecto destacado es la dimensión ambiental del proyecto. Las tierras agrícolas de baja calidad en la zona se transformarán en pastizales, donde ovejas se encargarán del control de la vegetación. Además, se contempla la creación de una reserva natural de 82 hectáreas, lo que se presenta como una de las iniciativas más significativas de restauración de la naturaleza asociadas a proyectos solares en el sureste de Europa.
La empresa desarrolladora, con sede en Praga, ha declarado que Dama Solar no solo representará una contribución notable hacia el cumplimiento de las metas de energías renovables de Rumania para 2030, sino que también marcará un paso decisivo hacia un futuro energético más sostenible en el país. Con la evolución de este proyecto estratégico, Rumania confía en cerrar la brecha en su capacidad de generación de energía renovable y reafirmar su compromiso con un futuro más verde y sostenible.
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