Estados Unidos ha experimentado una significativa pérdida en su calificación financiera al caer de “Aaa” a “Aa1”, según la renombrada agencia de calificación Moody’s. Este descenso en la nota crediticia, que representaba la máxima solvencia ante inversionistas, se atribuye principalmente al elevado déficit que ha manejado el gobierno del entonces presidente Donald Trump y a un crecimiento insostenible de la deuda nacional.
La agencia subraya que la degradación, que abarca 21 niveles, es consecuencia de un aumento prolongado de la deuda pública, ahora en el 88% del PIB, y una creciente carga de interés que supera a la de otros países con calificaciones semejantes. Desde ahora, las emisiones de deuda estadounidense contarán con la calificación “Aa1”, aunque la perspectiva ha sido ajustada de Negativa a Estable, un cambio que sugiere que no se anticipan nuevos recortes en el corto plazo.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reaccionó a esta noticia al señalar que la evaluación de Moody’s refleja un indicador rezagado sobre la situación económica, vinculando la degradación a las políticas de gasto de la administración anterior. Bessent defendió al nuevo gobierno de Joe Biden, enfatizando que aún está en sus primeras etapas.
Además, se argumenta que la actual gestión ha sido criticada por sus inversiones en iniciativas como la lucha contra el cambio climático y la expansión de la cobertura sanitaria, lo que ha contribuido al deterioro de la calificación crediticia del país.
La diferencia entre las calificaciones “Aaa” y “Aa1” se considera mínima, ya que ambas siguen ubicándose en la categoría de alta calidad, sin embargo, refleja un deslizamiento en la percepción global sobre la capacidad de pago a largo plazo del país. Según datos del Instituto de Finanzas Internacionales, el cierre del año pasado situó la deuda gubernamental en el 120% del PIB, superando la media de las economías avanzadas.
Proyecciones indican que para el año 2035, los pagos de intereses podrían alcanzar el 35% de los ingresos fiscales, casi duplicando el 18% registrado en el año anterior. La época de revisiones de calificaciones reveló que Moody’s está preocupada por la efectividad de las políticas fiscales y la solidez institucional, factores críticos que podrían llevar a un nuevo recorte.
Mientras tanto, la colocación de una perspectiva “estable” presenta un alivio momentáneo, sugiriendo que, de acuerdo con las evaluaciones actuales, no hay razones inminentes para un nuevo ajuste negativo. Vale recordar que Moody’s había mantenido una perspectiva negativa desde noviembre de 2024, esbozando un plazo considerablemente largo de advertencia sobre el riesgo que podría contrarrestar la recuperación económica.
Las tres principales agencias de calificación del mundo, Fitch, S&P y Moody’s, continúan monitoreando la situación de Estados Unidos, con Fitch asignando calificaciones a 120 países y S&P a 137, lo que refleja la importancia de monitorear el comportamiento económico de uno de los jugadores más significativos en el escenario global.
Es relevante mencionar que la información reflejada data del 2025-05-19, y podría haberse visto alterada desde entonces.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


