El reciente regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa ha generado una nueva dinámica política dentro de la Cuarta Transformación en México. El mandatario estatal tomó posesión nuevamente el 21 de agosto de 2026, tras una separación temporal de más de tres meses, durante los cuales se mantuvo al margen para no interferir en investigaciones relacionadas con su administración, tras acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Al mismo tiempo que regresaba a su puesto, Morena, su partido, se deslindó de dicha decisión. A través de un comunicado emitido el mismo día, la dirigencia nacional del partido aclaró que no había tenido conocimiento previo de la determinación del gobernador, subrayando su compromiso de respeto a la legalidad y a las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR). Este hecho no solo señala una fractura en el partido, sino también una reacción asertiva ante las presuntas actuaciones del gobernador.
La presidenta Claudia Sheinbaum, una de las figuras más influyentes de la 4T, se pronunció un día después, insistiendo en que los intereses personales no deben anteponerse a los del pueblo y la nación. Con un mensaje contundente, enfatizó que el ejercicio del poder sin principios se convierte en abuso, y que el enfoque debe estar en servir al pueblo. Las repercusiones de sus declaraciones fueron inmediatas, recibiendo apoyo de diversos gobernadores y figuras clave dentro del movimiento, quienes reafirmaron su compromiso con los principios de la Cuarta Transformación.
Entre los respaldos más destacados, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, coincidieron en que el pueblo siempre debe ser la prioridad sobre cualquier interés personal. También se escucharon voces desde el gabinete federal, como la de la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, quien destacó la importancia de construir la transformación con responsabilidad y principios.
Rocha Moya, que había dejado el cargo temporalmente el 1 de mayo de 2026 y fue reemplazado por la gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde hasta su regreso, afirmó que su separación tuvo como objetivo permitir que las instituciones desempeñaran su labor sin interferencias. Al retomar el control, Rocha ha declarado su intención de concluir el periodo constitucional para el cual fue electo, que finalizará el 31 de octubre de 2027.
Este dilema político resuena en todo el país, donde la lealtad a los ideales de la Cuarta Transformación se pone a prueba frente a decisiones complicadas y la anhelada transparencia en la política mexicana. La tensión entre el deber institucional y el interés particular sigue siendo un tema candente, y el devenir de esta situación podría definir no solo la administración de Rocha Moya, sino también el rumbo de Morena y la 4T en el futuro cercano.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


