Un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México ha permitido a Telefónica Movistar eludir el pago de un crédito fiscal que asciende a 4,442 millones de pesos, correspondiente al Impuesto sobre la Renta (ISR) desde 2015. La decisión, tomada por la mayoría de ministros de la Corte, se produjo tras los intentos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por revertir la protección judicial previamente otorgada a la compañía.
Al revisar el recurso 1172/2025, la SCJN concluyó que la SHCP carecía de legitimación para impugnar el amparo concedido a Telefónica, lo que consolida la protección judicial que impide el cobro del crédito fiscal mencionado. Este litigio tuvo su origen en 2019, luego de que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) se negara a aceptar ciertas deducciones relacionadas con una fusión corporativa de 2014. Como resultado, la autoridad fiscal determinó un crédito fiscal considerable, que incluía ISR, actualizaciones, recargos y multas.
El fallo llega en un momento delicado para Telefónica en México, donde enfrenta la desinversión de sus activos. Según expertos, la empresa se encuentra ante el reto de vender un negocio que se ha convertido en “bajo valor” con su marca Movistar. Antes de este juicio, el litigio fiscal representaba una variable de incertidumbre en la negociación de su negocio, ahora se suman nuevos desafíos a la búsqueda de un comprador. Esta transformación ha llevado a que la compañía pase de ser un operador con infraestructura robusta a una firma que apenas administra una base de clientes en la red de AT&T.
La estrategia de retirada de Telefónica en México ha sido gradual. Desde 2019, la empresa ha comenzado a deshacerse de infraestructura, incluyendo la venta de 250 torres a American Tower y la liquidación de activos de fibra óptica. Posteriormente, continuó con la devolución de espectro, quedando sin frecuencias para servicios celulares y cambiando su modelo a uno de operador móvil virtual (OMV) basado en acuerdos mayoristas. En este contexto, el acuerdo con AT&T México, firmado en 2019 y extendido hasta 2030, ha sido fundamental para su operación.
En la fase más reciente de su simplificación, Telefónica vendió a Hiberus los últimos activos de centros de datos de su división de servicios digitales, Telefónica Tech. Para 2025, la compañía reportó más de 23.5 millones de clientes en México, dominando un mercado presionado por la rentabilidad y enfrentando la competitividad de Telcel.
Este panorama presenta un desafío significativo para Telefónica, que busca navegar en un entorno complejo y en constante evolución, donde los cambios estratégicos son cruciales para su permanencia. El futuro de su participación en el país dependerá no solo del resultado de este litigio sino también de su capacidad para adaptarse y competir en un mercado cada vez más dinámico.
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