El 24 de abril de 2026, el mundo empresarial y social mexicano se encuentra en duelo tras el fallecimiento de Alfredo Achar Tussie, un pilar fundamental en el crecimiento del Grupo Comex, una de las empresas líderes en pinturas y recubrimientos en México y América Latina. Achar, quien contaba con 85 años, fue un modelo a seguir como empresario y filántropo, dejando un legado duradero en la vida de muchos.
Nacido el 18 de marzo de 1941 en la Ciudad de México, Achar comenzó su trayectoria en Comercial Mexicana de Pinturas en 1961. Su dedicación y compromiso lo llevaron a ocupar cargos clave, hasta convertirse en director general y, posteriormente, presidente del Consejo de Administración en 1988. Durante su liderazgo, Comex se posicionó no solo como un líder en su industria, sino también como un referente de innovación y excelencia.
La familia Achar mantuvo el control de la empresa hasta 2014, cuando se llevó a cabo la venta a la estadounidense PPG Industries. Sin embargo, el impacto de Achar trascendió el ámbito empresarial. Fue un ferviente defensor de causas sociales, comprometido con la lucha contra la pobreza y la promoción de la educación. Su obra filantrópica incluyó la creación de miles de empleos y la construcción de viviendas para familias en situación de vulnerabilidad, así como apoyo a las víctimas de desastres naturales.
Entre las iniciativas que lideró, destaca su participación en organizaciones como la Fundación Activa, el Fondo Nacional de Becas y el fideicomiso Provivah, todos enfocados en mejorar las condiciones de vida de los más necesitados. En un reconocimiento a su dedicación hacia la educación, la Universidad Anáhuac le otorgó en 2023 el Doctorado Honoris Causa. También fue galardonado con la Medalla al Mérito Empresarial y el Premio Eugenio Garza Sada.
La noticia de su partida fue recibida con pesar, y Javier Sosa Mejía, presidente de PPG Latinoamérica, recordó a Achar como un empresario ejemplar y un formador de generaciones. Su contribución no solo al desarrollo económico, sino también al bienestar social, ha dejado una huella imborrable.
Alfredo Achar Tussie es recordado no solo por su éxito empresarial, sino por su generosidad y el impacto positivo que generó en la sociedad. Le sobreviven su esposa, Paz Levy de Achar, y sus cuatro hijos: Marcos, Linda, Allegra y Elías, quienes continúan su legado. Que descanse en paz un verdadero visionario y benefactor de México.
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