En un revelador análisis realizado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), se pone de manifiesto la desigualdad en la distribución del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres en México. Las cifras son contundentes: las mujeres dedican, en promedio, 40.9 horas a la semana a tareas que no son reconocidas económicamente, mientras que los hombres solo invierten 19.5 horas. Esto plantea un dramatismo evidente: las mujeres están invirtiendo más del doble de horas que sus contrapartes varones en labores domésticas, de limpieza y cuidado.
El trabajo no remunerado representa una carga significativa, equivalente al 23.9% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esta situación genera una “pobreza de tiempo” que, a pesar de su magnitud, sigue sin recibir la atención necesaria en las políticas públicas y presupuestos del gobierno. La inacción, según el CIEP, limita la capacidad del Estado para abordar eficazmente la crisis de tiempo que enfrentan las mujeres en sus etapas productivas, específicamente entre los 25 y 49 años.
El análisis también critica el reciente Anexo 31, el primer esfuerzo presupuestario destinado a consolidar un sistema nacional de cuidados. Este se enfoca en transferencias monetarias, pero no incluye estrategias efectivas para aliviar la carga de tiempo que enfrentan las mujeres. Por lo tanto, se concluye que el esfuerzo no es suficiente y no se traduce en una redistribución de las tareas de cuidado entre hombres, mujeres, el Estado y las comunidades.
Para este ejercicio fiscal, el gobierno ha introducido un Anexo Transversal en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), relacionado con la construcción de una sociedad de cuidados. Se prevé una inversión de 466,674 millones de pesos, o lo que es lo mismo, 1.26% del PIB. Esta cifra abarca 49 programas, distribuidos en 18 ramos, que buscan incidir directa o indirectamente en el tema de los cuidados.
Sin embargo, el gran desafío persiste. La ausencia de servicios y de infraestructura que faciliten una verdadera distribución de las tareas de cuidado continúa limitando el avance hacia la reducción de la pobreza de tiempo que enfrentan las mujeres en México. Es imperativo que se tomen medidas más efectivas y diseñadas estratégicamente para atender este crucial aspecto de la realidad social. Solo así se podrá avanzar hacia una equidad en el tiempo y en la carga de trabajo entre todos los miembros de la sociedad.
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