Adquirir una vivienda es más que un simple objetivo personal; se erige como una piedra angular para la independencia financiera de las mujeres en México. Aunque la participación femenina en el mercado inmobiliario ha progresado, persisten importantes brechas que limitan su acceso pleno al patrimonio habitacional.
En el contexto del Día Internacional de la Mujer, es relevante mencionar que actualmente el 33% de los hogares en México, es decir, aproximadamente 11.5 millones, son encabezados por mujeres, y cerca del 41% de las hipotecas están registradas a su nombre. Sin embargo, este avance se manifiesta en un marco de desigualdad persistente; las mujeres ganan en promedio un 34% menos que los hombres y, a pesar de representar el 48% del personal en el sector financiero, solo una cuarta parte accede a posiciones de alta dirección.
Un informe titulado “El sector inmobiliario con perspectiva de género”, elaborado por Mujeres Líderes por la Vivienda y el Sector Inmobiliario (MULIV), destaca que la participación femenina en hipotecas ha crecido de un 36% a un 41% en los últimos 15 años. Este crecimiento resalta el potencial de las mujeres como motor económico, un aspecto que, según Ingrid Acebo, directora de Proyecto de University Tower, debe ser reconocido por el ecosistema financiero e inmobiliario. Invertir en propiedad no solo permite la construcción de un patrimonio, sino que también fomenta la toma de decisiones activas en el desarrollo urbano.
El mercado de la vivienda, tanto nueva como usada, representa un volumen significativo de operaciones, equivalentes a aproximadamente 90,700 millones de pesos anuales. Sin embargo, la reciente disminución de 28,000 operaciones crediticias plantea un desafío considerable. Es crucial no solo continuar promoviendo la participación femenina, sino también garantizar un acceso real y sostenible al financiamiento ante obstáculos como el ahorro necesario para el enganche y las condiciones crediticias desfavorables.
Las motivaciones para adquirir vivienda refuerzan este enfoque: un 67% de las mujeres considera la seguridad patrimonial como la principal razón para comprar, seguida de objetivos de inversión y estabilidad familiar. Así, la vivienda se convierte en un elemento que va más allá de su dimensión material; es un medio para consolidar patrimonios, reducir vulnerabilidades económicas y fortalecer la autonomía.
El informe de MULIV subraya que cerrar las brechas de género en el sector inmobiliario no solo es una cuestión de justicia social, sino también una estrategia económica vital para el crecimiento nacional. Ampliar el acceso equitativo al crédito, fortalecer la educación financiera y promover una mayor presencia femenina en posiciones de liderazgo en el ámbito inmobiliario y financiero son pasos cruciales para construir un ecosistema inclusivo.
Este contexto es especialmente pertinente en tiempos donde la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades se vuelve cada vez más apremiante. Las acciones encaminadas a mejorar la posición de las mujeres en el mercado de la vivienda no solo empoderan a una parte fundamental de la sociedad, sino que también crean un camino hacia un futuro más equitativo y próspero para todos.
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