En México, la brecha de género en materia de pensiones ha ido en aumento a lo largo de los años, convirtiéndose en un problema financiero crítico que afecta a las mujeres. Según un análisis reciente, las mujeres reciben un 35.4% menos en sus pensiones al final de su vida laboral en comparación con sus pares masculinos. Esta alarmante disparidad se debe a varios factores, incluidos salarios inferiores, alta informalidad laboral y interrupciones en su carrera, a menudo debido a las responsabilidades de cuidado no remuneradas.
En 2007, las pensiones de las mujeres eran un 28.1% más bajas que las de los hombres, pero esta cifra ha crecido significativamente en el transcurso de los años. En 2024, por cada 100 pesos que recibe un hombre en su pensión, una mujer recibe solamente 64.6 pesos, según el informe “Pensions at a Glance 2025” de la OCDE. Solo cinco países en el análisis ampliaron su brecha de género, destacando a México con un aumento notable de 7.3 puntos, solo superado por Colombia.
Las causas de esta desigualdad son múltiples y complejas. Alejandra Macías Sánchez, directora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, señala que las mujeres son penalizadas por sus menores salarios, la alta informalidad y los largos periodos que pasan fuera del mercado laboral por cuidados. A pesar de la implementación de programas como la pensión no contributiva, que busca mejorar el ingreso mínimo durante la vejez, las pensiones contributivas no han sido suficientes para cerrar la brecha.
En el ámbito global, las mujeres ganan en promedio un 20% menos que los hombres. En México, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que las mujeres ganaron un 19.9% menos que sus contrapartes masculinas en el cuarto trimestre de 2025, lo que resulta en un preocupante 13.2% de mujeres empleadas viviendo en pobreza laboral, en comparación con el 8.4% de hombres.
Estas desigualdades en el ingreso impactan drásticamente los recursos que las mujeres tienen al llegar a la jubilación. La OCDE también ha destacado la alta disparidad en los ingresos a lo largo de la vida en México, un factor clave en la diferencia de pensiones.
Ante este panorama, uno de los enfoques propuestos es la educación financiera. La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) sugiere que las mujeres deben informarse sobre su retiro desde temprano y planificar sus ahorros con la ayuda de especialistas. Para aquellas trabajadoras independientes, se presentan diversas opciones que incluyen AFORE y otros instrumentos financieros.
Además, se recomienda que las mujeres que realizan trabajo no remunerado destinen una parte del presupuesto del hogar a su propio ahorro, incluso pequeñas aportaciones pueden tener un gran impacto con el tiempo. Como resalta Claudia Castro, experta en el área de retiro, iniciar el ahorro desde una edad temprana puede permitir aprovechar el interés compuesto y hacer crecer los fondos.
Es vital que las mujeres en México empiecen a tomar conciencia de la importancia de planificar su futuro financiero. Invertir en el futuro no solo es un acto de responsabilidad individual, sino también un paso hacia la equidad de género en todos los aspectos, desde la educación hasta el bienestar económico.
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