A menos de 30 días para el inicio de la Copa Mundial FIFA 2026, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) ha tomado una decisión crítica al aprobar un esquema de descuentos para el uso temporal de espectro radioeléctrico. Esta medida busca fortalecer la capacidad de las redes móviles, un aspecto esencial dado el inminente desafío de conectividad que enfrentará México, uno de los mayores de su historia reciente.
El Mundial no es solo un evento deportivo; es un fenómeno que genera una enorme concentración de usuarios digitales. Millones de personas conectadas simultáneamente en estadios están compartiendo videos, haciendo transmisiones en vivo, utilizando aplicaciones de movilidad y plataformas sociales. Este aumento en el tráfico de datos se siente no solo en los estadios, sino también en aeropuertos, hoteles, corredores turísticos y zonas designadas para fanáticos.
Sin embargo, hay que destacar que las redes móviles suelen colapsar no por falta de cobertura, sino por insuficiencia de capacidad. Esta disponibilidad depende tanto del espectro asignado como de la infraestructura adecuada para utilizarlo. La CRT ha autorizado el acceso temporal a bandas de espectro como 600 MHz, 1.9 GHz, 2.5 GHz y 3.3-3.6 GHz para operadores como Telcel, AT&T y Altán Redes. Aunque la acción es correcta, la realidad técnica advierte que asignar el espectro no garantiza automáticamente que la red esté lista para operar de manera efectiva.
Para ejecutar estas frecuencias, son necesarios meses de planeación y despliegue de infraestructura; el tiempo apremia. La industria ha señalado que los plazos regulatorios hacen complicado que este mecanismo se implemente a su máxima capacidad antes del comienzo del torneo. La Copa del Mundo es un evento que no espera, y el estrés que genera para cualquier red celular en el mundo es considerable, con mercados maduros incluso experimentando saturaciones temporales.
El aumento del consumo móvil en México, donde gran parte del tráfico aún transita por redes 4G, añade otra capa de complejidad a este ya desafiante escenario. Las redes deben poder atender no solo a los miles de asistentes internacionales, sino también al uso cotidiano de millones de usuarios nacionales. Además, es crucial mantener conectividad para servicios de seguridad, protección civil y logística. Una falla significativa en la red no solo afectaría la experiencia de los aficionados, sino que podría comprometer aspectos operativos esenciales.
La planificación es esencial; debía haberse comenzado mucho antes. Desde 2024, el extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones había advertido sobre la necesidad imperiosa de reforzar la capacidad de red para el Mundial, identificando estadios, aeropuertos y corredores turísticos como puntos críticos para las telecomunicaciones.
Una luz de esperanza se presenta, ya que los operadores móviles ya han estado trabajando en el fortalecimiento de su infraestructura para anticipar el crecimiento del tráfico. No obstante, es crucial entender que ninguna red puede aumentar su capacidad de un día para otro.
Finalmente, el éxito de las telecomunicaciones durante el Mundial dependerá de la planificación previa y de la eficiente utilización de la infraestructura existente. Además, se requerirán soluciones complementarias, como la mejora del servicio WiFi, para manejar la crítica demanda de conectividad. Aunque la reciente decisión de la CRT es un paso en la dirección correcta, es evidente que el desafío del Mundial 2026 no debería haber sido enfrentado con tan poco tiempo de anticipación.
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