En un emocionante giro de la historia del arte chileno, un mural del destacado artista Julio Escámez, que había sido considerado perdido y destruido por las fuerzas de Augusto Pinochet en 1973, está resurgiendo en la municipalidad de Chillán. Este mural, titulado Principio y Fin, fue originalmente encargado en 1969 por el entonces alcalde Eduardo Contreras Mella, justo antes de la elección presidencial de Salvador Allende. Escámez dedicó dos años de su vida a crear esta obra monumental, que abarcaba aproximadamente 42 metros cuadrados y simbolizaba la victoria del pueblo sobre la opresión.
Ahora, un equipo meticuloso del área de Patrimonio de la Municipalidad de Chillán está en su tercera fase de restauración, utilizando una técnica de remoción manual de 12 capas de pintura blanca que habían cubierto el mural a lo largo de los años. Desde el inicio del proyecto en 2021, el equipo ha estado trabajando cuadrícula por cuadrícula, buscando devolver a la luz una obra de arte que, en palabras de Elvira Fuchslocher, la jefa del equipo de restauración, es un caso único dado el tiempo que ha estado cubierta.
El mural fue revelado oficialmente en 1972 por el alcalde Ricardo Lagos Reyes, y poco después, Allende lo visitó. La obra fue descrita por el poeta Pablo Neruda como un testimonio de “las esencias más extraordinarias de la creación”. Sin embargo, la llegada de la dictadura de Pinochet trajo consigo la orden de destruir esta expresión artística, debido a su vinculación con un proyecto de socialismo democrático. Escámez, profundamente afectado por el destino de su mural, se vio obligado a abandonar Chile y se exilió en Costa Rica.
El actual alcalde de Chillán, Camilo Benavente, ha liderado la iniciativa para recuperar y revelar esta obra histórica, a pesar de las dudas sobre su estado. Durante décadas, circularon versiones sobre su posible destrucción, desde su remoción con bayonetas hasta la aplicación de asfalto. Sin embargo, un análisis realizado por la Universidad de las Artes en 2021 permitió descubrir las primeras huellas del mural bajo las múltiples capas de pintura. Los investigadores se sorprendieron al ver resurgir un color naranja vibrante que correspondía a elementos del mural.
El equipo de restauración ha logrado confirmar que, si bien el mural no fue dañado físicamente de la manera que se había temido, su altura se redujo para dar cabida a una segunda planta, lo que afectó la visibilidad y el contexto de la obra. A medida que avanzaba la restauración, se hizo evidente que Principio y Fin podría referirse en realidad a dos obras distintas. Una parte ilustra el dramático enfrentamiento de clases, mientras que la otra muestra a un grupo de mujeres observando por un telescopio, simbolizando calma y contemplación.
Además, en 2024, ambas obras fueron declaradas Monumentos Nacionales, lo que subraya su significancia histórica y cultural. La restauración está prevista para completarse en diciembre de 2027, ofreciendo no solo un renacer para el arte de Escámez, sino también un recordatorio poderoso de la historia reciente de Chile y la resiliencia del patrimonio cultural del país.
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