Las bolsas de Wall Street vivieron el martes su peor jornada en más de una semana, impactadas por una intensa ola de ventas en el sector tecnológico. Este fenómeno, que comenzó en Asia, se propagó rápidamente a los mercados estadounidenses, avivando la preocupación general sobre el aumento de las tasas de interés y el elevado endeudamiento destinado a financiar la inteligencia artificial.
El índice S&P 500 experimentó una caída de 108,42 puntos, lo que representa un 1,45% menos, cerrando en 7.364,37 unidades. Por su parte, el Nasdaq Composite se vio aún más afectado, sufriendo un descenso de 578,76 puntos, equivalente a un 2,21%, y finalizando en 25.587,84 unidades. El Promedio Industrial Dow Jones, aunque también bajo presión, logró mantener un descenso marginal de 44,67 puntos, un 0,09%, cerrando en 51.665,32 unidades.
Las pérdidas fueron particularmente notables entre las empresas que habían tenido un gran auge debido al creciente interés en la inteligencia artificial. Ejemplos claros son Micron Technology, que vio caer su valor en un 13,2%, y Nvidia, con una baja del 4,1%. Otras grandes empresas tecnológicas como Intel, Marvell Technology y Advanced Micro Devices también se unieron a la tendencia, así como Alphabet, que cerró en números rojos. Tanto el índice de semiconductores de Filadelfia como el índice tecnológico del S&P 500 terminaron la jornada con pérdidas.
Expertos como Thomas Martin, gestor sénior de carteras de Globalt, sugieren que la reciente caída podría estar relacionada con dudas sobre los gastos excesivos en inteligencia artificial y la inversión en activos fijos, así como el aumento de la capacidad de producción de semiconductores.
La inquietud por el gasto en inteligencia artificial financiado mediante deuda ha emergido como una de las principales causas de esta corrección. SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk, que debutó en bolsa hace menos de dos semanas, anunció recientemente una emisión de bonos destinada a financiar parte de su desarrollo en IA, sumándose a una lista creciente de grandes firmas que buscan capital en el mercado de deuda. A pesar de las tres sesiones consecutivas de pérdidas, las acciones de SpaceX cerraron con un alza del 1%.
Analistas como Brock Weimer de Edward Jones consideran que un período de consolidación es razonable, dado el fuerte aumento del sector tecnológico en los últimos meses. Desde el inicio de 2026, este sector ha acumulado una ganancia del 25,5%.
La Reserva Federal ha indicado la posibilidad de una subida de tasas al menos una vez antes de finalizar el año. Los datos del CME Group reflejan que ahora existe un 85% de probabilidad de un aumento en la tasa de referencia para 2026, en comparación con el 60% que se reportaba una semana atrás. Además, se observa un incremento en las expectativas de una segunda alza en diciembre, a diferencia de las proyecciones de hace dos semanas que señalaban solo un incremento de 25 puntos básicos.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro también reflejaron este entorno de incertidumbre, con el bono a 10 años cayendo ligeramente del 4,51% al 4,50%, mientras que el bono a dos años retrocedió del 4,24% al 4,20%. Las tasas permanecen elevadas en medio de persistentes presiones inflacionarias.
Este año ha mostrado un repunte en la inflación, con factores como los aranceles que obstaculizan la moderación de precios y el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán que ha elevado los precios de la energía y del transporte. Se anticipa que un informe sobre la inflación, programado para el jueves, revelará un incremento de hasta el 4,1% en mayo.
Los precios del petróleo también experimentaron una ligera disminución gracias a las negociaciones en curso para poner fin al conflicto, con el barril de crudo estadounidense para entrega en agosto descendiendo un 0,9% a USD 73,21, y el Brent para septiembre registrando una caída similar, cerrando a USD 76,80, aunque ambas referencias siguen por encima de los USD 70 previos al inicio de la guerra.
El índice de volatilidad del CBOE, conocido como el “indicador del miedo” de Wall Street, alcanzó su punto más alto en más de una semana. En Asia, el índice Kospi de Corea del Sur, uno de los grandes beneficiados del auge de IA, sufrió un desplome del 10%.
A medida que se desarrolla esta historia, el panorama sigue siendo incierto, con las bolsas europeas también cerrando en terreno negativo y la inquietud en torno al mercado tecnológico intensificándose. La situación actual resalta la fragilidad de un mercado que ha disfrutado de un período de expansión, ahora desafiado por factores económicos y geopolíticos.
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