Asesinatos alteran a la cuidad de Roma este fin de semana. Una mujer de 50 años, era amiga de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. La política expresó enseguida su dolor en las redes y el caso ha ocupado las primeras páginas de todos los periódicos este lunes.
“Nicoletta era mi amiga. Deja un marido, Giovanni, y a un espléndido hijo de 10 años, Lorenzo. Su familia, como las otras, a las que expreso toda mi cercanía, ha sido destruida”, escribió Meloni en Facebook, donde compartió una foto con esta víctima.
El tiroteo tuvo lugar en torno a las 09.30 horas (08.30 GMT) del domingo en las instalaciones de un bar de la vía Monte Giberto, en el barrio periférico de Fidene, al norte de la ciudad, mientras se celebraba una reunión de los vecinos de una comunidad.
Claudio Campiti, un comerciante de 57 años, entró el domingo a las 9.30 en el bar donde se habían reunido los socios y copropietario de un proyecto urbanístico del que formaba parte en el norte de Roma. Una suerte de cooperativa que construyó algunas viviendas a orillas del lago pensadas como segunda residencia para familias romanas de clase media. La de Campiti, sin embargo, había quedado paralizada desde hacía tiempo y él pasaba ahí todo el año, recluido en condiciones muy precarias.
Según los vecinos, el asesino había entrado en una fase de depresión y odio social desde la muerte de su hijo en un accidente de esquí y la convivencia con él era muy complicada. Pero nadie imaginaba que la mañana del domingo entraría en el bar, bloquearía la puerta para que nadie pudiese escapar, y abriría fuego con una Glock semiautomática que acababa de robar en un campo de tiro.
Campiti había dejado de pagar hacía tiempo los gastos de la comunidad. Vivía en condiciones muy austeras e inquietaba al resto de vecinos con sus amenazas constantes. Él les acusaba de querer echarle de su casa, de presionarle para que se marchase. De modo que esa mañana entró en el bar, disparó al menos siete veces y asesinó a tres mujeres: Sabina Sperandio, Elisabetta Silenzi y Nicoletta Golisano. Luego hirió también a otras cuatro personas que fueron trasladadas a distintos hospitales de la capital italiana. Una de ellas, que recibió un balazo en la cabeza, se encuentra en estado grave. Uno de los presentes se abalanzó sobre Campiti y logró reducirle ―recibió también un un impacto de bala en la mejilla― para que la masacre no fuera mayor.
La policía acudió al lugar y detuvo a Campiti, a quien habían denegado el permiso de armas, pero llevaba con él 170 proyectiles y un segundo cargador intacto y preparado para disparar. En el momento de la detención, además, llevaba el pasaporte y una mochila con ropa y 6.000 euros en efectivo, lo que apuntaría a que había planeado el asesinato y pensaba huir.
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