La importancia de la conexión de los niños con la naturaleza es un tema recurrente en los estudios científicos, pero también es un tema que preocupa a los padres y educadores. Las actividades al aire libre, la interacción con los animales y las plantas y la sensación de libertad que se experimenta al estar en el campo o en un bosque tienen un impacto positivo en el desarrollo de los niños.
Un estudio realizado por la Universidad de Cornell y la Sociedad Nacional de Educación al Aire Libre de Estados Unidos descubrió que el contacto regular con la naturaleza mejora la capacidad de atención de los niños y reduce la prevalencia de trastornos del espectro autista. Además, un artículo publicado en el diario Pediatrics asegura que el sedentarismo y la falta de actividad física son también causa de obesidad, lo que puede acarrear problemas de salud a largo plazo.
Odile Rodríguez de la Fuente, divulgadora científica y autora de “El Bosque en casa”, destaca que el contacto con la naturaleza es fundamental en los primeros años de vida. Rodríguez de la Fuente resalta que todo lo que los niños vivan en los primeros años de vida se va almacenando en su cerebro y no se olvida jamás. Es por ello que las vivencias en la naturaleza pueden incidir en la formación de su personalidad: “un niño que ha tenido acceso a la naturaleza desde pequeño es alguien más reflexivo, más comprometido, más responsable, menos temeroso; con más habilidades sociales y comunicativas, con más tolerancia a la frustración”, afirma.
No obstante, la divulgadora alerta de que este contacto directo con la naturaleza es cada vez más difícil de conseguir debido a la urbanización: “el ambiente urbano no es el más adecuado para el desarrollo físico y emocional”, apunta. Por ello, los padres deben fomentar el contacto con la naturaleza programando salidas y excursiones y aprovechando cualquier rincón verde que tengan a su alcance.
Los niños necesitan conectarse con el mundo natural para desarrollarse en un sentido amplio, adquirir habilidades interpersonales, mejorar su potencial cognitivo y reforzar su confianza en sí mismos. Padre y madres deben tener claro que el contacto con la naturaleza no solo es útil para fomentar la diversión y mejorar la relación con el medio ambiente, sino que es un ingrediente fundamental para el desarrollo saludable de los niños. Una alternativa efectiva para alcanzar este objetivo es programar la asistencia a campamentos de verano físicos y digitales que contribuyan al desarrollo integral de los menores.
La madre naturaleza nos regala innumerables beneficios, y es nuestra responsabilidad cuidarla y permitir que nuestras futuras generaciones la conozcan para que puedan valorarla y protegerla. En conclusión, los expertos coinciden en que los niños necesitan estar en contacto directo con la naturaleza para su completo desarrollo, y que el vínculo entre niños y naturaleza se deben fomentar desde edades tempranas para obtener los mejores resultados.
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