México enfrenta un periodo crítico en términos de crecimiento económico, y la reciente advertencia de la calificadora S&P sobre una posible reducción en nuestras calificaciones subraya esta preocupante realidad. Para ilustrar mejor esta situación, podemos fijarnos en el caso específico de Yucatán, donde la falta de energía se manifiesta de manera palpable.
En la emblemática “ciudad blanca”, los habitantes se ven obligados a abrir indistintamente cualquier grifo de agua, ya que no existe una opción realmente fría. Quienes tienen la capacidad optan por encender su aire acondicionado, mientras que el Gobierno federal ya contempla el regreso de apagones durante el verano, fenómeno que, sin huracanes ni desastres, deja a los yucatecos en condiciones similares a las de 1890.
En estos días, ciertos barrios oscurecen y iluminan, similar a un árbol de Navidad encendido. Las redes sociales, como Instagram, se llenan de videos de manifestaciones locales, con frases ingeniosas que reflejan el descontento ciudadano. Ante esta problemática energética, muchos se preguntan: ¿quién se atrevería a abrir una nueva fábrica en una región con esta inestabilidad en el suministro de electricidad? Tal planta podría crear mil empleos y contribuir significativamente al PIB, pero antes necesita estar operativa.
La propuesta del equipo de Claudia Sheinbaum para este desafío energético ha sido recurrir a plantas generadoras fluviales que sean transportadas por barco, conectándolas a la red local. El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) ha emitido una convocatoria para adquirir al menos 247 megavatios, priorizando la generación a partir de gas natural, desde el 25 de mayo hasta el 31 de octubre de 2026.
Para tener una referencia, un centro comercial promedio requiere poco más de dos megavatios de capacidad. La intención es conectar esta energía al municipio de Solidaridad, específicamente a la subestación Calica, cerca de Playa del Carmen, Quintana Roo. Esto es crucial para un sistema peninsular que, debido a líneas de transmisión precarias, permanece casi aislado del resto del país.
Recientemente, se asignó el contrato de esta licitación de Cenace; se mencionó a Karpowership, una firma con sede en Dubái, como posible ganadora. Esta empresa no es ajena a la región, ya que el año pasado instaló una planta flotante de 240 megavatios en el puerto de Seybaplaya, Campeche.
A pesar de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha construido dos grandes plantas en la península con una capacidad total cercana a los 1,500 megavatios, aún no están listas para su operación. La planta Mérida IV comenzará su fase de pruebas este mes, mientras que la de Valladolid está programada para empezar en 2027.
En medio de esta crisis energética, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se reunió con líderes empresariales de Yucatán. El objetivo es atraer inversiones, un esfuerzo que recae en Paulina López Laviada, empresaria encargada de esta tarea bajo la supervisión de la presidenta Sheinbaum, apoyada también por el Instituto de Manufactura de la Universidad de Cambridge.
Además, existe otro grupo que promueve el emprendimiento acelerado a través del programa MIT REAP, impulsado por Regina Garza Roche. Sin embargo, el verdadero reto sigue siendo la producción efectiva de electricidad por parte de la CFE.
Los datos y acontecimientos reflejan una dura realidad en la península, dejando claro que la solución al problema energético debe ser prioritaria para reactivar la economía que tantos mexicanos anhelan.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

