¿Sería fascinante que uno de los mayores robos de arte de la historia estuviera vinculado a un oscuro círculo criminal contemporáneo? Esta insinuación surgió de un video de la influyente Instagramer Emily Kaplan, conocida por su lema “Truth > Agenda”. Según Kaplan, dos obras de arte robadas hace décadas del museo Isabella Stewart Gardner de Boston aparecen en documentos fiscales revelados por el Departamento de Justicia de EE. UU., en el contexto de los archivos relacionados con el convicto delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Kaplan afirma en su video que “acabo de resolver el mayor robo de arte del mundo utilizando los archivos de Epstein”. A pesar de no revelar quién perpetró el robo o el paradero de las obras, su afirmación ha capturado la atención del público, acumulando casi 38,000 “me gusta” y más de 2,400 reposts. Epstein, quien operaba como un gerente financiero para ricos, presuntamente utilizaba obras de arte para blanquear dinero y ocultar activos.
En un documento que Kaplan menciona, aunque no proporciona al reportero, se alude a dos obras del museo Gardner: el “Paisaje con obelisco” y el retrato “Retrato con pluma”, atribuidas a Rembrandt. Sin embargo, el “Paisaje con obelisco” fue reatribido en los años 80 a Govaert Flinck, un artista de origen alemán que residía en Ámsterdam.
Estas obras son parte de un lote de trece piezas que fueron robadas en 1990 por dos hombres disfrazados de policías, quienes accedieron al museo tras un desfile del Día de San Patricio. Se llevaron consigo obras de maestros como Edgar Degas, Édouard Manet y Johannes Vermeer. Aun cuando Kaplan plantea una pregunta intrigante sobre el uso de arte en el tráfico ilícito, aclara que no hay pruebas claras de que las pinturas mencionadas sean efectivamente las robadas ni que se las haya utilizado en alguna forma de delito.
Observadores críticos han señalado errores en las afirmaciones de Kaplan: confundió las obras, ya que solo una de ellas era un cuadro, y sus afirmaciones acerca del tiempo que los ladrones pasaron en el museo son exageradas. La obra atribuida a Rembrandt, de hecho, se titula “Retrato del artista como joven”.
La incertidumbre respecto a la veracidad de estas afirmaciones llevó al museo a emitir un comunicado desestimando las especulaciones de que las obras aparecieran en los archivos de Epstein. Un portavoz del museo afirmó: “El Isabella Stewart Gardner Museum todavía lamenta la pérdida de las trece obras de arte robadas en 1990. Dicha información es incorrecta y puede resultar perjudicial”.
El museo subraya que la difusión de información errónea puede interferir con la investigación activa y retrasar el regreso seguro de estas obras robadas. La situación se agrava con la falta de respuesta inmediata de Kaplan ante la declaración del museo, dejando a la comunidad en una inquietante espera de aclaraciones.
Esta historia, que mezcla arte y criminalidad, resuena en el presente y nos recuerda la complejidad de las conexiones en el mundo del arte y el crimen.
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