El peso mexicano experimentó una leve depreciación frente al dólar estadounidense en los intercambios de mediados de semana. Al cierre de la sesión el 11 de febrero de 2026, el tipo de cambio se estableció en 17.1856 unidades por dólar, mostrando un descenso marginal del 0.03% respecto a los 17.1804 de la jornada anterior, según datos del Banco de México (Banxico). Esta caída representa una pérdida inferior a un centavo.
Durante el día, el dólar se movió en un rango que osciló entre un máximo de 17.2690 y un mínimo de 17.1307 unidades. El Índice Dólar (DXY), que mide la fortaleza de la divisa estadounidense frente a seis monedas, se mantuvo estable en 96.86 unidades.
La jornada comenzó con un avance del peso, alcanzando el mínimo mencionado de 17.1307 unidades, impulsado por cifras locales que revelaron un inesperado aumento en la actividad industrial durante diciembre, lo que generó un optimismo inicial. Sin embargo, este optimismo se desvaneció tras reportes que indicaron que el presidente estadounidense, Donald Trump, estaría considerando la posibilidad de que su país abandone el tratado de libre comercio T-MEC. Juan Carlos Cruz Tapia, CEO de México Financiero, destacó que la publicación de las nóminas no agrícolas en EE. UU., que reveló un aumento de 130,000 empleos en enero —muy por encima de los 70,000 previstos—, condujo a una apreciación del dólar.
La tasa de desempleo en Estados Unidos también mostró signos de mejora, cayendo al 4.3% desde el 4.4%, lo que resalta una economía en crecimiento. Adicionalmente, las ventas minoristas en el país se mantuvieron estables en diciembre, fortaleciendo aún más la perspectiva de un mercado laboral robusto. Estos datos alimentaron la expectativa de que la Reserva Federal podría reanudar los ajustes de tasas de interés en junio.
Eduardo Ramos, analista de VT Markets, comentó que aunque las ventas débiles podrían ser interpretadas como ruido temporal, la presión salarial indica que es probable que las tasas bajas se mantengan por más tiempo.
En cuanto al peso mexicano, este ha mostrado una notable resiliencia a inicio del año, apreciándose hasta un mínimo de 17.10 unidades y manteniéndose en un rango sólido, a pesar de las proyecciones de un posible alivio del dólar ante una política monetaria de la Fed más equilibrada.
Felipe Mendoza, CEO de IMB Capital Quants, señaló que el escenario más plausible es que el tipo de cambio se mantenga estable entre 17.10 y 17.25 unidades, siempre y cuando el mercado asimile correctamente la fortaleza del empleo en EE. UU. y el dato de inflación que se espera para el viernes no arroje sorpresas negativas.
La interacción de factores económicos tanto en México como en EE. UU. crearán un entorno de incertidumbre que influenciará el comportamiento del peso en el corto plazo, y los inversores permanecerán atentos a las próximas cifras y declaraciones que podrían alterar la percepción de estabilidad en el mercado cambiario.
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