La actriz española Rossy de Palma ha captado la atención mediática tras su reciente aparición en el programa ‘El Hormiguero’, donde compartió aspectos de su nueva película, ‘Día de Caza’. Este trabajo, un remake de la emblemática ‘La Caza’ de Carlos Saura, se estrenará el 3 de julio. Durante la conversación con Pablo Motos, Rossy destacó la relevancia de reinterpretar obras clásicas, proponiendo que muchas películas icónicas, originalmente protagonizadas por hombres, sean reimaginadas con actrices. Su enfoque busca dar voz a personajes femeninos en narrativas históricamente dominadas por hombres.
Rodada en Extremadura durante el caluroso agosto, la actriz compartió su experiencia sobre las adversidades del clima, afirmando que el calor intenso no fue un impedimento, sino que incluso enriqueció la experiencia. Habló de una escena en particular, un plano secuencia en el que improvisó con su compañera Blanca Portillo, manifestando su preferencia por este tipo de rodaje frente al tradicional plano contra plano. Rossy se define a sí misma como una intérprete-artista, enfatizando su conexión con los personajes a través de la espontaneidad y la improvisación.
A lo largo de la entrevista, Rossy ofreció también reflexiones sobre su trayectoria y el mundo del arte. Rechazó la etiqueta de actriz convencional, argumentando que su enfoque es más holístico, integrando la creatividad y el artesano. Describió el arte como un vehículo para expresar verdades, afirmando que la televisión, a menudo, se convierte en una “mentira para contar una mentira”.
Con 60 años, Rossy se siente en una “pubertad de la vejez”, dedicándose esta década a sí misma. En su vida personal, rememoró su juventud en Madrid, donde la escasez económica moldeó su carácter resiliente. Se mostró como una humanista, manifestando que las fronteras deberían ser gastronómicas, ya que estas unen a las personas, mientras que las fronteras geográficas suelen ser fuente de conflictos.
Finalizando la conversación, resaltó la importancia de no dejar que el ridículo le defina, argumentando que este sentimiento solo existe cuando es elegido por los demás. Rossy afirmó su deseo de entender al ser humano, enfatizando que su vida ha sido marcada por la búsqueda de la comprensión y la aceptación.
Este encuentro entre Rossy de Palma y Pablo Motos no solo ofreció una mirada a un nuevo proyecto cinematográfico, sino que también reveló una profunda filosofía de vida que invita a la reflexión sobre la identidad, el arte y la autenticidad en el mundo contemporáneo.
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